02. Una interrupción a los efectos de mejorar la concentración.

https://ph.yhb.org.il/es/03-14-02/

Si alrededor de una mujer que reza se encuentran personas o niños que hablan tanto o en demasía al grado que impiden la concentración, si puede hacerles una seña para que se callen y esto da resultado es lo mejor, pues la seña es considerada una interrupción más leve que el caminar. Empero si no le hacen caso, lo mejor es ir a otra parte y continuar allí el rezo.

En el caso de la mujer que asiste a la sinagoga en la sección de las mujeres, si su propio hijo comenzó a molestar en medio del rezo al punto que las demás personas no logran concentrarse en su oración, le deberá hacer señas para que salga y si no entiende lo debe retirar de la sinagoga sin hablar y continuar rezando afuera.

Si durante el rezo sucede un percance en la casa de la mujer en cuestión que de no resolverlo de inmediato puede sufrir una pérdida económica, de todas maneras no ha de interrumpir (Mishná Berurá 104:2, Kaf HaJaím 6). Empero si este percance la perturba al grado de no permitirle la concentración podrá interrumpir para repararlo.

Si un libro de rezos (Sidur) se cae al suelo y quien se percata no logra concentrarse mientras nadie lo levanta, que finalice la bendición que está diciendo y vaya a recogerlo. En caso de que una mujer comience a rezar de memoria y se confunda, no pudiendo continuar, podrá ir a tomar un Sidur y seguir con su plegaria (Mishná Berurá 96:7).

En caso que el teléfono suene en medio del rezo habrá de continuar con su oración, y en la medida que no logre concentrarse podrá ir a desconectarlo y retomar su oración.

Cuando alguien golpea a la puerta, y la mujer puede mantener la concentración y seguir rezando, que lo haga. En caso de no poder superar la distracción y si teme que de no abrir quien golpea habrá de irse o quizás golpee por algo urgente, podrá abrir la puerta y hacer una seña que de momento no puede responder teniendo sumo cuidado de no interrumpir mediante el habla.

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