03.  No sentarse junto (“cuatro codos”) a quien reza.

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En virtud de la importancia y santidad del rezo de Amidá, nuestros sabios prohibieron sentarse en la proximidad de quien reza (es decir en las cuatro “amot” que son unos dos metros cuadrados). Esto es así ya que quien se halla en la Amidá, es como quien se encuentra ante la Presencia de D´s y todo aquel que lo hace por ocio deja entrever como que se niega a aceptar sobre sí el Yugo Celestial, de modo que falta el respeto a la sinagoga o recinto de oraciones.

Cuatro codos equivalen aproximadamente a dos metros. Para ser más exactos: el codo equivale a la longitud del antebrazo promedio, esto es unos cuarenta y cinco centímetros y por lo tanto, cuatro codos son aproximadamente un metro ochenta.  De todas maneras no es necesario medir la distancia exacta de quien reza sino que cada quien debe calcular según su percepción intuitiva, y en caso de parecerle que hay unos dos metros podrá sentarse.

A una mujer que está rezando o estudiando Torá, le está permitido sentarse al lado de otra que está rezando la Amidá, ya que ella se está ocupando en el rezo o en la Torá y no falta el respeto al D´s Celestial.

En el caso de una mujer que se sentó y viene una persona y comienza a rezar la Amidá a su lado, si bien ella no está rezando o estudiando puede permanecer sentada. Esto se debe a que no le falta el respeto al rezo sino que quien actuó erradamente es quien se acercó a ella y comenzó a rezar dentro de sus cuatro “Amot”. De todas maneras, se considera un acto encomiable de parte de la mujer si se levanta para honrar así el rezo (Shulján Aruj Ramá 102:3).

Una mujer débil, aunque no esté rezando puede permanecer sentada dentro de los cuatro codos de quien reza, pues todos saben que no se pone de pie en virtud de su debilidad y no representa una afrenta (Shulján Aruj 102:2). En Iom Kipur casi todos son considerados débiles por causa del ayuno y pueden permanecer sentados junto  a quien está rezando.

Hay quienes son más estrictos y consideran que exactamente frente a quien reza no se puede estar sentada aunque sea a una distancia superior a los cuatro codos, pues parece que quien reza se está reverenciando ante ésta. Por lo tanto, aunque estuviese recitando el “Shemá” y se sentó antes de que la otra persona comenzara a rezar, debe ponerse de pie. A priori, es bueno conducirse según esta opinión (Shulján Aruj 102:1, Mishná Berurá 9, Kaf HaJaím 10).

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