04. La costumbre de eliminar el jametz quemándolo

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Tal como ya aprendimos, además de realizar la anulación mediante el pensamiento nuestros sabios dispusieron que eliminemos en la práctica todo aquel jametz que sobró después del desayuno del 14 por la mañana junto al que se encontró en la revisación la noche anterior (y las diez migajas). Según la norma se lo puede eliminar de diferentes formas: desmenuzarlo y arrojarlo al viento o al mar o al río (Shulján Aruj 445:1); se lo puede estropear vertiéndole detergente o hipoclorito de sodio antes de que entre en vigor la hora de la prohibición y de esa manera transformarlo en no comestible hasta para un perro, y en ese caso, al no ser ya considerado como jametz no es necesario eliminarlo (ídem 442:9). También se lo puede eliminar del hogar renunciando a su posesión colocándolo en un espacio público antes de que llegue el horario de la prohibición o arrojándolo al inodoro eliminándolo así de la casa al bajar el agua (Mishná Berurá 445,18).

Sin embargo, el sagrado pueblo de Israel acostumbró a cumplir este precepto con excelencia eliminando el jametz mediante su quema, pues nada lo anula mejor que la incineración, y además hay quienes consideran que el precepto de cesar el jametz se cumple específicamente por este medio.

Quienes deseen cumplir el precepto con excelencia deberán anular el jametz con posterioridad a su quema, pues de hacerlo antes de esta el jametz ya no se considerará como propio y no podrá cumplir con la eliminación incinerándolo. Sin embargo, es necesario tener la precaución de que tras el incinerado quede tiempo para la anulación, pues si se llega al final de la quinta hora ya no será posible anularlo (como se vio arriba 3:6). Una vez que se alcanzó a quemar un “kazait” del jametz se cumplió ya con excelencia con la eliminación y se puede recitar la anulación.

Hay quienes son meticulosos en la quema y no vierten el combustible inflamable sobre el jametz sino sobre los leños, para que la eliminación efectiva sea mediante la quema y no se transforme en no apto para consumo canino antes de incinerarse.

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