17 – Ver la luna.

Se bendice la luna por la noche, pues entonces su luz se divisa con claridad y se disfruta. En cambio, si se divisa la luna al atardecer, no se recita la bendición, pues la luz del sol aún es visible y no se disfruta de la luz de la luna (Ramá 426:1). Antes de recitar la bendición se mira en dirección de la luna para disfrutar de su luz, empero durante la bendición se acostumbra a no mirarla (Mishná Berurá 426:13, Kaf HaJaím 34). En caso de que se haya bendecido la luna mientras ésta estaba cubierta por nubes, no se cumplió con el precepto, pues no se pudo disfrutar de su luz. Empero si está cubierta por una leve nube, de modo tal que se puede observar bajo su luz lo que normalmente se divisa, se puede recitar la bendición. A priori, es mejor bendecir la luna cuando ésta se divisa con claridad sin ocultamiento alguno y hay quienes escribieron que es mejor posponer la bendición para otra noche, aunque desde la perspectiva de la ley es posible bendecirla si una leve nubosidad pasa debajo de ésta dado que se puede disfrutar de su luz. Aparentemente, mientras se puede divisar su contorno, está permitido recitar la bendición.

Si durante el recitado de la bendición la luna se cubre por completo, se continúa con la bendición. Empero si de antemano se puede prever que durante la bendición una gran nube habrá de cubrir la luna no se comienza, pues a priori, todo el recitado debe tener lugar mientras la luna es visible (Rabí David ben Zimrá 1:346, Mishná Berurá 426:2, Beur Halajá en el párrafo que se inicia con las palabras ונהנין)