13- Las diferentes costumbres del recitado del “Halel”.

El recitado del “Halel” debe ser efectuado de pie por tratarse de un testimonio de la alabanza al Eterno, y los testimonios se brindan de pie. A posteriori, si recitó el Halel sentado o acostado cumplió con el precepto, así como también el enfermo que no puede ponerse de pie cumple, a priori, recitándolo sentado o acostado (Shulján Aruj 422:7, Mishná Berurá 28).

No se debe interrumpir el recitado del “Halel” aunque se trate de una interrupción silenciosa, empero si se trata de una necesidad mayor o evitar una ofensa personal, se interrumpe. Asimismo se puede interrumpir para responder plegarias que requieren de quórum. El “Halel” se ha de recitar en orden de principio a fin, y quien lo haya leído en desorden no cumplió con el precepto y debe volver a leer desde el sitio en el cual se equivocó (Shulján Aruj 422:4-6). Es bueno recitar el “Halel” pausada y agradablemente y muchos acostumbran a cantar varios de sus pasajes.

Nuestros sabios dispusieron que se recite inmediatamente después del servicio de Shajarit, ya que como se recuerda el tema de Rosh Jodesh en Shajarit en «Yaalé ve Yavó», corresponde continuar con una alabanza a D´s por haber consagrado al Pueblo de Israel y los novilunios. A posteriori puede recitarse a lo largo de toda la jornada, ya que, para la ley esencial, todo el día es apto para el recitado del “Halel” (Mishná Meguilá 20:2).

Existen diferentes tradiciones en el orden del recitado del “Halel”, en cuanto a qué versículos se repiten y cuáles son primero recitados por el oficiante y luego repetidos por la congregación. Todas las costumbres son buenas y cada cual debe continuar con su tradición (Tratado de Sucá 38(A)-39(A), Shulján Aruj 422:3).

Se acostumbra que el oficiante recite en voz alta cuatro versículos (Salmos 118:1-4): a) «Agradeced al Eterno porque Él es bueno y Su misericordia perdura por siempre». b) «Diga pues Israel ahora que Su misericordia perdura por siempre». c) «Diga ahora la casa de Aharón que Su misericordia perdura para siempre». d) «Digan ahora los que temen al Eterno que Su misericordia perdura por siempre». Según la costumbre ashkenazi el público responde cuatro veces después del oficiante: «Agradeced al Eterno porque Él es bueno y Su misericordia perdura por siempre». Según la costumbre sefaradí el público repite el versículo que recitó el oficiante.

En cuanto a la costumbre de repetir los versículos recitados, en las últimas generaciones se extendió la práctica de repetir todos los versículos desde «Odejá»y hasta el final del “Halel” (Salmos 118:21-29). La razón del doble recitado radica en que, al iniciarse el capítulo de Salmos se repite todo dos veces y desde el versículo que inicia con el vocablo «Odejá» ya no se repite, y nosotros al repetir, continuamos con la dinámica del salmo. Además, estos versículos fueron recitados por el rey David, por Ishai su padre y por sus hermanos, tal como lo relata el Talmud (Tratado de Pesajim 119(A)) y es en mérito de la importancia de estas personalidades que quisieron repetir los versículos.

El versículo que inicia con las palabras «Te Rogamos, oh Eterno nos salves ahora. Te Rogamos oh Eterno nos hagas prosperar ahora» (Salmos 118:25), se repite de manera especial ya que primeramente se repite dos veces la primera mitad y luego se hace lo mismo con la segunda.

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