09- La aravá

Tres son las características de la aravá: 1) Su hoja es oblonga ‘cual arroyo’ y no de forma simétrica. 2) El borde de la hoja es liso. 3) Su rama es rojiza, y si bien cuando el árbol es joven su tonalidad es verde, con el tiempo se enrojece. Existe una especie similar a la aravá o sauce y es la del álamo, la denominada ‘tzaftzafá’, sin embargo, esta última carece de las tres características mencionadas ya que su hoja se prolonga simétricamente, el borde de la hoja es dentado y su rama es verde. Si bien existe un tipo de aravá cuyo borde de hoja no es liso, de todas maneras, su dentado es sutil y moderado en comparación con el de la hoja del álamo (Tratado de Sucá 33(B), Shulján Aruj 647:1).

Dado que la mayoría de las aravot crecen junto a cursos de agua, a la especie se la denomina en hebreo ‘arvei najal’ o ‘sauce de arroyo’, sin embargo, el lugar de crecimiento no resulta ser una limitante, y mientras se trate de una rama de sauce, crezca donde crezca resultará excelentemente apta, ‘kasher lamehadrín’.

Junto al lulav deben tomarse dos ramas de aravá, y cada una de ellas debe tener una longitud mínima de tres palmos, unos 24 cm., y en caso de gran necesidad o apremio alcanzará con 19 cm. No hay un límite superior a la longitud de la rama, y aunque sea sumamente extensa será apta, no obstante, cabe tener el recaudo de que, al momento de amarrar las especies juntas, el lulav sobresalga por sobre la aravá al menos en un palmo (Shulján Aruj 650:1-2, adelante 5:2).

La característica central de la aravá es su vitalidad y fuerza de crecimiento, por ello naturalmente suele crecer junto al agua. Cuando no se encuentra junto a un curso de aguas, se seca rápidamente, y si la mayor parte de sus hojas se resecan al grado de perder su verdor tornándose blancuzcas – la aravá será inválida. En caso de que sus hojas se hayan marchitado, por cuanto que aún no se secaron por completo, a posteriori resultará apta (Shulján Aruj 647:2). Dado que la aravá se seca rápidamente, las personas que cumplen con excelencia acostumbran a cambiar las aravot varias veces durante la festividad. A veces, al guardarlas en el estuche de plástico cerrado y sacarlas solamente para cumplir el precepto, se preservan en buen estado durante los siete días de Sucot.

Una aravá a la que se le hayan caído la mayoría de sus hojas – no es apta, y debemos estar atentos a esto, porque a veces, cuando ‘atamos’ las ramas de sauce al lulav, las hojas se caen (Mishná Berurá 647:2).

Una rama de sauce cuya parte superior se ha cortado resulta inválida, porque carece de hermosura o esplendor, de ‘hadar’, pero si la hoja superior se ha cortado y el tallo permanece intacto – será apta (Mishná Berurá 647:10).

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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