03 – El precepto de la confesión (vidui).

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Dado que Kipur es un tiempo de perdón y expiación, tal como está escrito (Vaikrá 16:30): «…Ya que en este día hará expiación por vosotros para purificaros. De todos vuestros errores, ante HaShem habréis de purificaros», es preceptivo en este día retornar en teshuvá y confesar ante Hashem sus pecados (Rambám Hiljot Teshuvá 2:7).

La confesión verbal explícita culmina la teshuvá, ya que la esencia de nuestra labor en este mundo pasa por llevar a la práctica las buenas intenciones que se ocultan en el pensamiento y en el corazón. Mediante la confesión verbal explícita, los pensamientos y los sentimientos que acompañan el proceso del retorno cobran forma, se elaboran y elucidan, el arrepentimiento se hace profundo y tajante al punto que el trasgresor refuerza su decisión de no volver a pecar. Por lo tanto, la Torá ordenó (Bamidbar-Números 5:6-7): «Diles a los hijos de Israel, cuando un hombre o una mujer cometa cualquier pecado contra su prójimo obrando engañosamente contra el Eterno, confesará su pecado…», además, está también escrito (Vaikrá 5:5): «y cuando confesare el pecado realizado». Así como quien ofrenda un sacrificio de «Jatát» debe primeramente confesarse, quien retorna debe confesar sus inconductas y mediante ello su teshuvá culmina (Rambám Teshuvá 1:1).

Si una persona pecó por negligencia o descuido durante todo el año debe decir ante Hashem «jatati», si pecó intencionalmente debe decir «aviti» y si pecó por rebeldía debe decir «pashati». De esta manera la persona cumple el deber de la confesión si bien no detalló su mala acción, y en algunas ocasiones es hasta mejor no hacerlo (Shulján Aruj 607:2, Mishná Berurá 5, Sha´ar Hatziún 11. Ver adelante incisos 4-6, cuándo es preferible detallar el pecado y cuándo no).

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