08 – Aseo personal en Shabat

Los sabios prohibieron lavar el cuerpo con agua caliente en Shabat ya que había personas que sentían tal atracción por hacerlo que calentaban agua en el día de Shabat trasgrediendo así las prohibiciones de «encender fuego» y «cocinar». Cuando eran reprendidas, argüían que el agua había sido calentada en víspera de Shabat. Por lo tanto, los sabios prohibieron lavar el cuerpo en Shabat con agua calentada en la víspera. Sin embargo, se puede lavar una parte limitada de este cuerpo con agua caliente ya que mientras evitamos hacerlo a la mayor parte de este, tenemos una motivación menor para calentar agua y no se teme que quebremos la prohibición de la Torá. Aunque lavemos cada miembro por separado, igualmente está prohibido lavar la mayor parte del cuerpo con agua caliente (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 40(A), Shulján Aruj 326:1).

Ya vimos (ver arriba 10:24) que se permite usar el agua caliente que se encuentra en el calentador eléctrico, a condición que ello no provoque el calentamiento de agua suplementaria. Asimismo, aprendimos (10:25) que en opinión de muchos juristas se puede emplear el agua que se calentó en Shabat en el calefón solar. Se puede lavar con esta agua caliente las manos y el rostro así como también partes limitadas del cuerpo, empero, no se puede lavar la mayor parte de este en virtud de la prohibición rabínica.

La prohibición de lavar el cuerpo se refiere específicamente a  hacerlo con agua caliente, empero con agua tibia o fría cuya temperatura es inferior a la corporal (36.5 grados Celsius) se lo puede lavar en su totalidad[2]. Se permite también abrir la llave del agua caliente para que el agua no esté fría, con la condición de que esta acción no provoque que agua fría ingrese al calentador y se caliente (como se vio arriba 10:24-25).

Además, es necesario saber que la prohibición de lavar el cuerpo con agua caliente aplica a situaciones normales, empero, en el caso de quien sufre intensamente por no poder lavar todo su cuerpo con agua caliente, podrá hacerlo siempre y cuando el agua se haya calentado antes de Shabat o con calentador solar (Rabí Akiva Iguer, Beur Halajá 326:1).

Quien se baña en Shabat debe tener la precaución de no escurrir su cabello con las manos, tanto durante el aseo como tras él. Empero, se permite secar el pelo con una toalla, ya que como no tenemos interés de que el agua que sale del cabello ingrese en la toalla, no se está ante la prohibición de «escurrir». Una mujer que está habituada a peinarse después de bañarse, debe tener precaución de no lavar su cabello en Shabat para no caer en la prohibición de «peinar» (arriba halajá 3).

Además, nuestros sabios advirtieron que quien se baña en el río, manantial o sitio carente de «Eruv», al salir del agua debe sacudir el líquido elemento adherido a su cuerpo para no transportarlo cuatro codos. No es necesario que la persona en cuestión se seque por completo, sino que alcanza con que quite o retire el agua en abundancia que se escurre por su cuerpo. Sin embargo, no se decretó sobre quien se moja por efecto de la lluvia para que no transite por el dominio público por cuanto que generalmente se trata de poca agua y aunque a veces la precipitación es copiosa, dado que sobreviene contra la voluntad de la persona no se aplicó criterio estricto (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 141(A), Beit Iosef Shulján Aruj 326:7, Turei Zahav 2).


[2]. Aunque debemos notar que hay quienes son más rigurosos y prohíben hacerlo aun con aguas templadas (Beit Meir, Rabí Akiva Eiguer, Jatám sofer), pero, dado que la prohibición es de carácter rabínico, cuando se hace necesario podemos apoyarnos en los que alivianan el tema

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