05 – La labor de “apagar fuego” y explicación de qué es una labor “no necesaria en sí misma” (“Melajá sheeiná tzrijá legufá”).

https://ph.yhb.org.il/es/01-16-05/

La labor de “apagar fuego” a los efectos de obtener carbones es una de las treinta y nueve labores prohibidas en Shabat. Esto obedece a que en el Tabernáculo se encendían maderas y luego se apagaba el fuego para obtener carbones mediante los cuales se podía encender un fuego estable por largo tiempo, y así elaborar tinturas necesarias para pintar las paredes del santuario. De la misma manera, quien apaga una vela para que de esa manera la mecha esté ya quemada y entonces se pueda encender posteriormente con mayor facilidad, trasgrede una prohibición de la Torá.

La pregunta que surge es: ¿Se trasgrede o no la ley cuando quien apaga el fuego no lo hace a los efectos de obtener una mejor mecha o carbones sino a los efectos de economizar aceite o porque la luz le molesta? Esto es, cuando se apaga no por interés en la extinción misma del fuego sino porque no se quiere que la vela permanezca encendida.  Respecto de esta cuestión debatieron los tanaítas: en opinión de Rabí Shimón, dado que se trata de una labor “no necesaria en sí misma” (“melajá sheeiná tzrijá legufá”) está prohibida sólo rabínicamente; y en opinión de Rabí Iehudá, aunque la acción no sea deseada en sí misma, dado que se tuvo la intención de apagar la vela – se realizó una labor y se trasgredió una prohibición de la Torá (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 31(B), 93(B)).

En la práctica, según Rambám (Shabat 1:7) una labor “no necesaria en sí misma” está prohibida por la Torá, mientras que en opinión de la mayoría de los sabios medievales (rishonim) esta acción está prohibida rabínicamente (Rav Hai Gaón, Rabenu Jananel, Maor, Rambán y otros. Asimismo Shulján Aruj 334:27, Mishná Berurá 85). Dado que la diferencia entre una labor “no necesaria en sí misma” y una labor común es solamente la intención con que se realiza, se la considera más grave que una prohibición rabínica (ver arriba 9:6).

Esta entrada fue publicada en 16. Encender y apagar un fuego. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *