05 – Las medicinas en nuestros días.

Hay juristas que opinan que en todo caso de molestia o dolor, hoy en día se puede tomar medicamentos elaborados industrialmente ya que no se teme que la persona comience a moler ingredientes  para prepararlos.  La opinión mayoritaria de los juristas indica que en la actualidad está también prohibido para personas con dolores o afecciones parciales tomar medicamentos. Ellos fundamentan su opinión en dos razones: la primera que es respaldada por muchos, radica en que una decisión de los sabios no se puede dejar sin efecto de no mediar una sentencia de un tribunal mayor o más importante que el que tomó  la decisión original. La segunda razón es que todavía hoy hay personas que elaboran medicinas artesanalmente por lo que la razón original de la prohibición rabínica no perdió efecto.

En la práctica, mientras se trate de un dolor que no produce sufrimiento, corresponde adoptar una actitud más estricta y no tomar medicamentos elaborados industrialmente. Sin embargo, si la afección sí lo provoca se puede tomarlos ya que hay juristas que entienden que nuestros sabios no prohibieron tomar medicinas en caso de sufrimiento. En opinión de muchos otros esto igualmente se prohíbe, pero tratándose de medicinas producidas industrialmente y no se teme que una persona pueda intentar elaborarlas artesanalmente en su hogar, corresponde adoptar una actitud más flexible. Además, cuando la norma permite adoptar una actitud más flexible, corresponde hacerlo en aras de deleitar el Shabat.

Por lo tanto, cuando una persona se ve afectada por un dolor de oídos u ojos no habrá de aplicar gotas para curarse, pero si la afección causa sufrimiento podrá hacerlo. Lo mismo ocurre en el caso del catarro, si solamente molesta no se deberá echar gotas en su nariz, pero si este le provoca sufrimiento podrá hacerlo. De la misma manera, quien sufre de insomnio le está permitido tomar pastillas para dormir ya que en caso contrario habrá de sufrir. Consideramos oportuno proponer una medida de intensidad de sufrimiento y es si la persona afectada estaría o no dispuesta a caminar un kilómetro para obtener la medicina en cuestión; si la respuesta es positiva, es señal de que puede tomar una medicina producida industrialmente. Si en opinión del afectado, no vale la pena caminar esa distancia, esto es señal de que se trata de una molestia y no un sufrimiento por lo que no corresponde tomar la medicina.

Todo lo antedicho se refiere a una persona que no acostumbra a tomar medicinas con frecuencia; quien lo hace y siempre se cuida de disponer en su hogar de los diferentes analgésicos para aplacar dolores de cabeza y similares, puede tomar medicamentos elaborados industrialmente también en caso de simple molestia (según los argumentos que serán explicados en la siguiente halajá).

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