08 – Pomada y compresas

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Aún cuando está permitido utilizar medicamentos se prohíbe esparcir pomada sobre una venda o una herida, y quien unta la pomada y alisa su superficie trasgrede la prohibición sabática de la Torá de “untar” (“memareaj”) que es parte de la labor de “alisar” (“memajek”) (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 75(B), arriba 18:6). Asimismo, se prohíbe aplicar la pomada sobre el cuerpo o sobre la venda sin untarla o esparcirla no sea que esto lleve a que por descuido se unte. Aunque se haya preparado la venda en víspera de Shabat, se prohíbe colocarla sobre la herida en Shabat por temor a que se unte (Shulján Aruj 328:25).

Sin embargo, en caso de que la persona sufra o a los efectos de evitar que esto ocurra, los sabios permitieron aplicar la pomada directamente sobre la herida o la venda, pero se debe tener cuidado de no untarla. Si hay pomada dentro del tubo, se la debe aplicar del interior de este directamente a la herida. Si la pomada se encuentra en una caja  se la puede retirar de esta mediante una paleta o una cucharita cuidando de no untarla. Si bien al colocar la venda sobre la herida la pomada se esparce hacia los costados, esto se permite siempre que no se tenga intención de alisarla (Shmirat Shabat Kehiljatá 33:14, arriba 5).

Asimismo, en caso de que la persona sufra se permite colocar la pomada medicinal sobre la piel y frotarla hasta que se absorba por completo, ya que si se tiene la intención de que toda la pomada sea absorbida por la piel – no se  trasgrede la prohibición de “untar”. Empero, la Torá prohíbe untar la pomada si se tiene la intención de que una parte de esta quede a flor de piel para alisarla (Daat Torá 328:26, Rav Shlomo Zalman Auerbach en Shmirat Shabat Kehiljatá 33 nota 64, según Maguén Abraham 316:24, Mishná Berurá 49, ver arriba 14:5).

Quien padece de un dolor intenso que debilita todo su cuerpo, se lo considera persona enferma y está permitido hacerle una compresa. Para ello, se puede  utilizar telas que ya fueron humedecidas en la víspera de Shabat y en caso de gran necesidad se puede humedecer una tela totalmente limpia (ver arriba 14:4). De todas maneras se debe tener la precaución de no exprimir la compresa para que el líquido llegue al epicentro del dolor o para limpiar la tela tras su uso (Shmirat Shabat Kehiljatá 33:19, ver arriba 12:8 y 10).

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