09 – Curita, vendas y el tratamiento de heridas

Se permite adherir una curita al cuerpo a los efectos de proteger una herida o zona sensible, para que no roce con la ropa u otros objetos. Este permiso aplica también cuando se trata únicamente de un dolor, ya que la curita no sana sino que únicamente protege (Shulján Aruj 328:23).

Si bien está prohibido pegar una curita sobre un papel o similares por tratarse de la labor de «coser» («tofer»), al adherirla al cuerpo no se trasgrede prohibición alguna ya que no hay «costura» sobre el cuerpo humano y además la adhesión de la curita es temporal.

A priori, corresponde no adherir los bordes de la curita uno con el otro ni adherirla a una venda para que esta última se encuentre más pegada al cuerpo , ya que hay juristas que consideran que esto está prohibido rabínicamente pues se adhiere un objeto a otro, cual se asemeja a costura. En caso de necesidad se puede adoptar una actitud más flexible y confiar en la opinión de aquellos juristas que consideran que dado que se trata de una adhesión temporal y breve no está prohibida, tal como no se prohíbe hacer un nudo temporario por un tiempo breve.

Está prohibido cortar una curita o venda y quien lo hace trasgrede la prohibición sabática de «cortar a medida» («mejatej») (Mishná Berurá 322:18, arriba 15:10). Si la venda o curita en cuestión es muy larga, se la ha de dar la cantidad de vueltas que haga falta para así envolver la herida, pero lo principal es que no sean cortadas. Quien sabe que de tanto en tanto necesita vendar heridas en Shabat, es bueno que prepare desde la víspera del sagrado día curitas y vendas del tamaño adecuado. Asimismo, es bueno que prepare los dispositivos para cerrar los vendajes, tanto sea mediante vendas de tipo manga o ganchos de seguridad, pues ya aprendimos que a priori, es mejor no pegar la venda mediante una curita.

Se permite adherir o cerrar un corte mediante una curita previamente cortada y preparada para ello, ya que algunos juristas consideran que la prohibición de «coser» no aplica al cuerpo humano por lo que no se trata de una costura sino únicamente de colocar los dos lados del corte, uno junto al otro, para que posteriormente se unan por sí solos (Shmirat Shabat Kehiljatá 35:25).

Se permite detener un sangrado apretando el vendaje (amarrándolo de una forma permitida) o mediante la aplicación de Dermatol en polvo, pues no se trata de un acto de sanación sino únicamente de prevención de hemorragia (ver Shulján Aruj 328:29). Asimismo, se permite aplicar yodo sobre una herida para evitar que se infecte (Shmirat Shabat Kehiljatá 35:13).

Se permite limpiar sangre con una venda o papel absorbente  aunque esto los tiña de rojo. De igual forma, se permite colocar una venda sobre un sitio al que se le aplicó yodo a pesar de que habrá de colorearse. Esto se permite en virtud de que el coloreado tiene lugar bajo la forma de mancha o suciedad  y además la venda, el papel o el cuerpo no están destinados a ser pintados (Shulján Aruj HaRav 320, Kuntres Aharon, Mishná Berurá 330:79, 320:58, arriba 18:5).

Cuando una curita molesta se la puede retirar del cuerpo. A priori, se debe procurar no arrancarla junto con vello por tratarse de la labor de «esquilar» («gozez»). Si no hay alternativa, se la puede quitar, aunque sea claro que provocará el arrancado de vello, ya que no se tiene las intención de que ocurra y el arrancado es una consecuencia secundaria («kederej agav») de otra acción (Shmirat Shabat Kehiljatá 35:30).

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