11. Tefilín y tzitzit durante el recitado del «Shemá».

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Al rezar por la mañana, se recita el «Shemá» con los tefilín colocados, tal como reza la porción: «Los atarás por señal sobre tu brazo y serán por frontales sobre tus ojos» (Devarim 6:8). Nuestros sabios, de bendita memoria, dijeron que «todo aquel que recita el «Shemá» sin tefilín es como si presentase falso testimonio» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 14(B)). De todas maneras quien carece de tefilín debe recitar también el «Shemá» por cuanto que se trata de dos preceptos diferentes y el cumplimiento de uno de estos no es condición para el cumplimiento del otro. Si la persona no tuvo el mérito de poder colocarse los tefilín, que al menos cumpla con el precepto de recitar el «Shemá» y no se lo considera como quien presenta falso testimonio por cuanto que la situación escapa a su control (Mishná Berurá 46:33, ver arriba 12:9).

Se acostumbra a tocar el tefilín de brazo al momento de recitar «Y los atarás como señal en tu mano», así como el de la cabeza al recitar «y serán como frontales en tus ojos». Acto seguido, se acostumbra a besar la mano que tocó los tefilín (Shulján Aruj 61:25, Jaié Adam 14:15).

Asimismo, se acostumbra a recubrirse con el manto de los tzitziot antes de dar inicio al rezo matutino, ya que la tercera porción del recitado del «Shemá» lo menciona. Durante el recitado del «Shemá» se acostumbra a tomar los tzitziot en la mano izquierda que se corresponde con el corazón aludiendo al versículo «y llevarás dentro del corazón estos mandamientos» (Shulján Aruj 24:2). Hay quienes acostumbran a tomar sólo los dos tzitziot delanteros y otros acostumbran a tomar los cuatro.

También es costumbre que antes de la porción de «Vaiomer» se tomen los tzitziot con la mano derecha (Mishná Berurá 24:4) o con ambas manos (Kaf HaJaím 24:8). Al decir la palabra «tzitzit» se los besa, al decir «y los mirarás» se los contempla y hay quienes acostumbran en ese momento pasarlos delante de los ojos para luego besarlos. Asimismo, se acostumbra a besar los tzitziot cuando finaliza la tercera porción y se pronuncia la palabra «emet» (verdad) y se los continúa sosteniendo hasta que se llega a las palabras «unejemadim laád» (que los mandatos de D´s son «agradables por siempre»), entonces se vuelven a besar y se los suelta (Mishná Berurá 24:4, Kaf HaJaím 24:8 y 18). Existen otras costumbres relacionadas y se trata de excelencias que manifiestan el cariño que se tiene por el precepto mas no son condición para su cumplimiento.

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