02. El rollo de la Torá.

La lectura de la Torá se debe llevar a cabo  de un rollo apto o casher. Esto implica que el mismo haya sido escrito con tinta sobre un pergamino, a los efectos de cumplir con el precepto (leshem shamaim), tal como fue escrito el primer rollo de mano de Moshé por indicación Divina. Esto significa que también el público que estudia Torá de manera permanente, debe encontrarse tres veces por semana con el mismo libro que fue entregado a Moshé en Sinai. Si no hay Minián no se puede proceder a la lectura de la Torá por cuanto que se trata de una cuestión relativa a la Santidad, que para cumplirla se requiere un quórum de diez sobre el que repose la Divina Presencia.

Si al rollo de la Torá le falta una sola letra, está invalidado para su uso y no se puede cumplir con éste el precepto de la lectura. Esta norma pone en evidencia el carácter especial de la Torá, que es una idea Divina que se expresa en todo el libro y cada uno de sus preceptos, instrucciones y letras. En caso de faltar una sola letra, estamos ante una carencia en la completitud absoluta de la Divina Torá.

Sin embargo, de acuerdo con la opinión de algunos sabios medievales, es posible leer de un rollo de la Torá no apto o casher (respuesta del Rambám  a los sabios de Narbona, Mordeji). Empero en la práctica, la mayoría de los juristas considera que sólo se puede cumplir con el precepto de la  lectura de un rollo apto y así es la halajá (Rashbá, Rosh y Rambám en sus halajot, Shulján Aruj 143:3).

Si en medio de la lectura se descubre una letra borroneada o estropeada que anula la validez o aptitud del rollo, se extrae otro y se continúa leyendo desde el sitio en el cual se interrumpió la lectura en el primero. Por una parte, no se continúa leyendo del primer rollo por cuanto que en opinión de la mayoría de los juristas está prohibido leer de uno no apto. Por otra parte, no se exige a la comunidad que vuelva a leer desde el inicio de la porción de lectura pues a posteriori se confía en la opinión de los juristas que consideran que se cumple con el deber mediante la lectura de un rollo no apto.

Si se encuentra un defecto en una de las letras y se duda respecto de si el mismo implica la no aptitud del rollo entero, se continúa leyendo del mismo. Esto se debe a que hay dos motivos que permiten adoptar una actitud flexible: primeramente puede ser que el rollo sea apto; además, aunque tenga defectos vimos que hay quienes opinan que a posteriori se puede leer de un rollo defectuoso. Tras la lectura se debe actuar con diligencia a los efectos de corregir el rollo.

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