04. El alzado del rollo de la Torá y su posterior devolución.

Los sabios estipularon que se alce el rollo de la Torá para mostrar sus letras a todo el público. En el pasado se acostumbraba a alzar el rollo antes de su lectura (Tratado de Sofrim 14:13-14) y así lo hacen hasta hoy los sefaradíes, algunos ashkenazíes y esa es la costumbre del Arí z´´l. La mayoría de los ashkenazíes acostumbran a alzar el rollo de la Torá después de la lectura para que todos sepan que lo más importante es escuchar la lectura y a partir de esta se le muestra el libro al pueblo (Shulján Aruj 134:2, Mishná Berurá 8, Kaf HaJaím 17, Piskei Teshuvá 9).

Tan importante es la acción de alzar el rollo de la Torá que nuestros sabios dijeron (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 32(A)) que quien lo anuda (el «golel» pero el texto se refiere a quien lo alza) recibe la recompensa de todos los que subieron a leer conjuntamente. Por lo tanto, corresponde invitar a alzar el rollo de la Torá a una de las personas honorables de la comunidad. Hoy día se acostumbra a honrar también con el alzamiento a personas simples, empero la práctica más adecuada es llamar a las personas importantes de la congregación. De todas maneras, se debe tener cuidado de no llamar a alguien a quien se le pueda caer la Torá de entre sus manos.

A priori, al ser alzado, el rollo debe estar abierto en el sitio de lectura, empero si no lo estaba no es necesario volver a alzarlo (ver Piskei Teshuvá 134:4). Para alzar un rollo de la Torá ashkenazí se debe abrir de manera tal que se vean tres columnas escritas (Mishná Berurá 134:8).

Hay personas que alzan el rollo de la Torá erróneamente ya que giran levemente hacia la derecha y hacia la izquierda y muchas personas de entre el público que están sentadas al frente del arca no pueden ver las letras. Quien alza el rollo debe poner cuidado en que todos puedan ver las letras, realizando pausadamente un giro completo (ver Piskei Teshuvá 134:5).

Las personas que ven el rollo alzado deben inclinarse y recitar «Vezot HaTorá…» (Tratado de Sofrim 14:14, Shulján Aruj 134:2). Muchos de los ashkenazíes no tenían la costumbre de inclinarse y hay quienes le dieron a esto explicaciones apologéticas, empero a priori, lo correcto es inclinarse al ver las letras (Har Tzví Oraj Jaim 1:64).

Hay quienes acostumbran a señalar el rollo cuando recitan «Vezot HaTorá…» y luego se besan el dedo. Otros, acostumbran a sostener el tzitzit y señalar con este en dirección del rollo de la Torá y luego lo besan.

Los Gaonitas establecieron que se recite medio Kadish tras la conclusión de la lectura de la Torá, tal como se hace tras el recitado de versículos (Piskei Teshuvá 147:9). A los efectos de no interrumpir demasiado entre el rezo y el «Kadish Titkabal» que se recita después de «Ubá Letzión…» se dice únicamente medio Kadish.

Los ashkenazíes acostumbran a recitar «Iehí Ratzón…» mientras se ata el rollo de la Torá pero en los días en los que no se recita el Tajanún no lo hacen (ver Piskei Teshuvá 147:7).

De acuerdo con la tradición ashkenazí y parte de los sefaradíes, se devuelve la Torá al arca antes de recitar el «Ashrei«. Según la usanza jasídica y la mayoría de los sefaradíes se devuelve la Torá al arca después de «Ubá Letzión…» y el «Kadish Titkabal«.

Se acostumbra a recitar versículos mientras se conduce la Torá y se la introduce en el arca sagrada.

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