01. Tres pasos previos al rezo.

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En la Amidá nos hallamos de pie ante el Rey de Reyes el Santo Bendito Sea. No es así en el resto de las bendiciones y plegarias las cuales si bien deben ser recitadas con seriedad y concentración, de todas maneras no están en el nivel como el de presentarse ante el Rey. Por lo tanto, nuestros sabios establecieron reglas especiales exclusivas para la Amidá.

Se acostumbra dar tres pasos hacia adelante al comenzar el rezo como forma de expresar nuestra voluntad de acercarnos y pararnos ante D´s (Ramá 95:1). Se deben concluir los pasos y pararse en el sitio donde se ha de rezar antes de concluir el versículo “Ad-onai Sefatai Tiftaj“, ya que se lo considera parte integral de la Amidá.

En el caso de una mujer que va a rezar a la sinagoga o al lugar en su hogar consagrado para este propósito, no precisa dar los pasos para atrás y adelante por cuanto que ya caminó bastante dirigiéndose al sitio del rezo (Eliahu Rabá). Otros juristas opinan que aunque haya caminado hacia el sitio de rezo, si pasó tiempo entre que llegó al lugar en cuestión y comenzó a rezar, corresponde que vuelva a dar los tres pasos hacia adelante antes del inicio de la Amidá (Ben Ish Jai Beshalaj 3, Kaf HaJaím 95:7). Sin embargo, dado que no es apropiado dar tres pasos hacia atrás para inmediatamente después dar tres pasos para adelante, la mujer que quiera cumplir con excelencia que de los tres pasos hacia atrás algo antes de rezar, espere un poco y luego de los tres pasos hacia delante para así comenzar la Amidá (Minhag Maharil, Mishná Berurá 95:3).

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