07. La intención que debe acompañar al recitado del primer versículo.

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La intención principal al recitar el primer versículo, debe ser la aceptación del Yugo Celestial, tal como está escrito (ídem 6:6) “Y serán las palabras estas que Yo te ordeno sobre tu corazón”. Por lo tanto, la persona debe concentrarse en lo que recita en el primer versículo y si no lo hace no cumplió con su deber (Talmud Babilonio Berajot 13(B), Shulján Aruj 60:5, 63:4).

Incluso quien se concentra en el significado de cada palabra, debe cuidarse de no distraerse en medio del versículo. Sin embargo, a posteriori, si también pensó en el significado del versículo, cumplió con su deber.

Esta es la intención que se debe tener al recitar el primer versículo: “Escucha oh Israel”: el precepto de aceptar el Yugo Celestial está destinado al pueblo de Israel, que fue creado para revelar la creencia de la unicidad Divina en el mundo. El nombre de D´s empleado en este versículo es El de las Cuatro Letras I-H-V-H (י-ה-ו-ה) que se pronuncia A-donai. La meditación debe centrarse en su pronunciación y en su escritura. De acuerdo a su pronunciación significa que el Eterno es dueño de todo lo que existe; y en el nombre tal como se escribe significa que fue es y será (con estas cuatro letras hebreas se conforman los tiempos pasado presente y futuro del verbo ser n. de t.). Nuestro Dios (“Elokeinu“) implica que es Todopoderoso y reina sobre nosotros (Shulján Aruj 5:1). Al decir “Uno” (“Ejad“) se debe meditar en que Él es el único Rey del mundo todo, del cielo, de la tierra y en los cuatro puntos cardinales. Esta idea está insinuada en el vocablo hebreo “Ejad” –Uno (א ח ד) pues en hebreo la letra “alef” (א) tiene el valor numérico uno, la segunda letra es la “jet” (ח) tiene el valor numérico 8 que alude a los siete cielos y la tierra mientras que la tercera letra, la “dalet” (ד) tiene el valor numérico cuatro que recuerda los cuatro puntos cardinales. Al decir “Ejad” se debe prolongar la pronunciación de la letra “dalet” mientras se alcanza a meditar en que D´s es único en el mundo y gobierna los cuatro confines de la tierra (Shulján Aruj 61:6 y ver Mishná Berurá 18).

A posteriori, consideramos que también quien no meditó el significado exacto de cada palabra y cada Nombre Divino, si entendió en forma general el sentido de lo recitado que es la aceptación del Yugo Celestial, cumplió igualmente con su obligación.

Si la persona se distrajo y no puso atención al significado general de las palabras, esto es, la aceptación del Yugo Celestial, no cumplió con su deber, y si desea hacerlo debe concentrarse y volver a recitar el primer versículo (Mishná Berurá 63:14, Kaf HaJaím 17-18, ver Peninei Halajá Tefilá 15:6).

A los efectos de que la persona se concentre mejor, se acostumbra a recitar el primer versículo en voz alta. Asimismo se ha de cubrir los ojos con la mano derecha para no mirar algo que pueda distraerle (Shulján Aruj 61:4-5, Mishná Berurá 17).

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