7 – ¿Es necesario esperar a un miembro de la familia que se demora en regresar?

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En muchas familias se presenta el dilema respecto de qué hacer en caso que el jefe de familia no puede regresar a la hora de la salida de las estrellas. ¿Es preferible que su esposa encienda las velas en tiempo o esperar a que el marido regrese?

Según el criterio básico de la Halajá, no es indispensable que ambos cónyuges estén presentes a la hora de encender las velas y cuando uno de ellos las enciende en la casa, el otro también cumple con el deber del encendido. Por lo tanto, parecería preferible que la esposa encienda en hora sin el marido. En la práctica, en la enorme mayoría de los casos es preferible esperar a que los dos cónyuges estén presentes. En términos generales, hay tres elementos a tener en cuenta para demorar el encendido hasta que el cónyuge ausente retorne.

El primero, cuando el marido no va a tener la posibilidad de escuchar el recitado de las bendiciones en la sinagoga o en otro sitio. Esto se debe a que con el encendido a distancia de su mujer cumple con el precepto de encender las velas, pero mientras no escuche el recitado de la bendición “que hizo milagros a nuestros ancestros” no cumple con el deber del agradecimiento a Dios y por lo tanto en ese caso es preferible esperarlo a que regrese a la casa (esta misma regla se aplica cuando es la mujer quien está ausente de la casa al salir las estrellas).

El segundo elemento a tener en cuenta es si el esposo o la esposa pueden ofenderse o acongojarse por el hecho que no les hayan esperado para el encendido.

El tercer elemento a sopesar es, si al no esperarlo la conexión del cónyuge ausente con el precepto de las velas de Januca pueda verse perjudicado. Esto adquiere especial trascendencia si el cónyuge por una cuestión de rutina laboral va a demorarse en regresar todos los días de la fiesta y entonces su vínculo con el precepto se puede ver afectado.

Este tercer y último factor a tener en cuenta, es muy significativo para la mayoría de los juristas sefaradim (ver arriba capítulo 12 inciso 3), según los cuales sólo uno de los miembros de la familia enciende la “janukiá” hogareña. En el caso en que los hijos o hijas se demoran en volver a la casa y si ésta se enciende en su ausencia, su conexión con el precepto se puede debilitar, por lo tanto es preferible esperarlos y encender más tarde.

Vemos pues que sólo en caso de que la demora sea excepcional y el demorado tuvo la posibilidad de escuchar el recitado de las bendiciones en la sinagoga o en otro sitio, de manera tal que no se alteran ni la relación familiar ni la conexión personal con el precepto, se preferirá encender las velas en tiempo, o a la hora de la salida de las estrellas. En todos los demás casos, es preferible esperar al regreso del cónyuge ausente y según los sefaradim, al regreso de todos los miembros de la familia. No obstante, no se debe demorar en encender las velas hasta después de las nueve de la noche y todos los miembros de la familia deben procurar abstenerse de ingerir una “comida fija”, desde media hora antes de la salida de las estrellas y hasta después de encendidas las velas (como se explicó en el capítulo 12 inciso 10).

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