03. Plegaria para estériles

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Grande es el poder de la plegaria para dejar sin efecto un decreto y superar la valla de la esterilidad, tal como está escrito (Bereshit-Genésis 25:21): «Y rogó Itzjak al Eterno frente a su mujer ya que era estéril, y accedió el Eterno, por lo que Rebeca concibió». Respecto de esto, dijeron nuestros sabios (Bereshit Rabá 63:5) que nos enseña que Itzjak y Rivká rezaron juntos reiteradamente y ambos pedían lo mismo, tal como está escrito: «frente a su mujer», de lo cual aprendemos que uno estaba prosternado de un lado y la otra del otro y decían: «Señor del Universo, todos los hijos que me habrás de dar provendrán de esta justa mujer», y ella a su vez decía, «todos los hijos que me habrás de dar provendrán de este justo varón».

Dijo Rabí Itzjak (Talmud Babilonio Tratado de Ievamot 64(A)): «¿Por qué razón nuestros patriarcas eran estériles? Porque el Eterno desea las plegarias de los justos» Es necesario explicar que las plegarias de los justos ayudan a abrir pórticos de bendición para el mundo entero, mas cuando estos justos viven en bienestar tal como merecen, no rezan suficientemente por el mundo que ha de permanecer sumido en sus problemas y sus sufrimientos. El Creador procura el bien del mundo, por lo que desea la plegaria del justo que logra conectar el universo con su origen y de esa forma cambia la realidad para bien y abre pórticos celestiales de los cuales fluye la bendición para todos. De esa forma, todas aquellas personas cuyas dificultades provienen a causa de estos impedimentos son redimidas conjuntamente con los justos.

Asimismo, nuestros sabios también dijeron (Bereshit Rabá 53:8): «Cuando nuestra matriarca Sara concibió, muchas mujeres estériles concibieron junto a ella, muchos sordos pudieron oír, muchos ciegos pudieron ver y muchas personas perturbadas recuperaron la cordura». Por ello dijo Sara (Bereshit 21:6): «Hilaridad me ha causado Elokim, todos cuantos lo oigan reirán conmigo. Todos los que escuchen lo que aconteció se reirán conmigo», pues de cierta manera todos fueron redimidos junto a ella.

A veces la misión de un ser humano es traer un alma nueva al mundo, un alma que habrá de hacer progresar a la humanidad un escalón, y dado que no se trata del tipo de almas que ya han nacido enfrenta dificultades para llegar al mundo, debe superar quejas celestiales en cuanto a que el mundo no es aún merecedor de semejante avance. Por ello, las personas que tienen que dar a luz estas almas sufren de esterilidad, y mediante la depuración personal fruto de la plegaria y el retorno se abren los pórticos celestiales y se accede a traerlas al mundo.

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