08. Enseñar a alumnos

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Nuestros sabios dijeron (ídem Sanhedrín 19(B)): «todo aquel que enseña Torá al hijo de su compañero se lo considera como si lo hubiese dado a luz», la prueba de esto es que los hijos de Aharón son llamados por la Torá como hijos de Moshé, «para que sepas, Aharón los trajo al mundo y Moshé les enseñó, por lo tanto se llaman hijos del segundo».

Asimismo, está escrito en la porción del recitado del Shemá (Devarim-Deuteronomio 6:7): «…se lo enseñarás a tus hijos», sobre lo cualenseñaron nuestros sabios (Sifrí) que «tus hijos» se refiere a tus alumnos, y ves en todas partes que los alumnos son considerados hijos, tal como está escrito (Melajim – Reyes II 2:3): «Y los hijos de los profetas que estaban en Bet El vinieron a Elishá». ¿Hijos de profetas? ¿Acaso no eran alumnos de profetas? De aquí aprendemos que los alumnos son considerados hijos… y así como los alumnos son llamados hijos al Rav se lo llama padre, tal como está escrito (ídem 2:12): «Y Elishá lo vio y gritó: ¡Padre mío, padre mío, los carros de Israel y sus aurigas! Y no lo vio más»

Esta idea tiene implicancias halájicas, pues quien encuentra un objeto perdido perteneciente a su padre y otro perteneciente a su rabino, si no puede devolver los dos habrá de devolver el objeto de su rabino pues «su padre le trajo a este mundo y su rabino que le enseñó sabiduría (de la sagrada Torá) le lleva al mundo venidero». En caso de que su padre sea también un erudito debe devolver primeramente el objeto de su progenitor (Talmud Babilonio Tratado de Baba Metzía 33(A)).

Respecto de quien tuvo alumnos mas no logró engendrar hijos, el profeta Ieshaiahu-Isaías dice (56:4-5): «Porque así dice el Eterno en lo concerniente a los eunucos que guardan Mis sábados y escogen las cosas que Me complacen y son fieles a Mi pacto. También a ellos les daré cabida en Mi casa, y dentro de Mis muros un monumento y un recordatorio mejor que hijos e hijas. Les daré un recordatorio permanente que no será cortado». Se cuenta de Rabí Iojanán que se lamentaba profundamente por sus hijos fallecidos durante la infancia y que no tuvieron oportunidad de cumplir con el precepto de procrear, hasta que el abuelo logró consolarlo diciéndole que sus alumnos son considerados hijos suyos y en mérito de estos será merecedor del mundo venidero y memoria perpetua (Zohar I 187:2, Zohar Hajadash Ruth 108:2).

También aquellos que ayudan económicamente a quienes estudian Torá son considerados como quienes les educan pues de no mediar su donativo no podrían estudiar.

El Sefer Hajasidim (367) dice que a veces cuando no se desea descontar méritos a una persona, esta no logra «disfrutar de ambas mesas» (significa disponer de bienestar en diferentes ámbitos de la vida n. de t.) y por cuanto que la persona tuvo la suerte de acceder a la mesa del estudio de la Torá no se le concede la mesa de la familia con hijos. En caso de haber accedido a una familia con hijos no habría tenido éxito perdurable en el estudio de la Torá.

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