07. La adopción de niños

Nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 13(A)) dijeron: «Todo aquel que cría un huérfano o una huérfana en su casa se lo considera como si lo hubiese dado a luz». Esto no se refiere especialmente a un niño cuyos padres hayan fallecido, sino también a uno que tiene padres con vida que no pueden dispensarle sus necesidades físicas y emocionales. El caso en el cual se basan nuestros sabios es el de Moshé, que es llamado hijo de la hija del Faraón, la princesa Batia. Si bien su madre Iojeved le amamantaba, dado que Batia lo crió, Moshé era considerado hijo de la última.

En el Tratado de Ketuvot (50(A)) nuestros sabios dijeron que todo aquel que tiene el mérito de criar en su casa un huérfano o una huérfana y casarlos, sobre él dice el salmista (106:3): «procede con rectitud todo el tiempo», pues el Eterno tiene tesoros reservados para los justos y entre ellos uno especial para quienes crían huérfanos en su hogar.

Esto y más, hay juristas que consideran que una pareja que cría a un huérfano en su hogar cumple cabalmente con el precepto de procrear, pues cuando los sabios dicen que «se lo considera como si lo hubiese dado a luz» se refieren a ello en el sentido literal de la palabra, esto es, como si lo hubiesen parido (ver Jojmat Shelomó Even Haezer 1:1). De todas maneras, de acuerdo a la postura de los demás juristas que no consideran la adopción como parición cabal, ven en esta un acto preceptivo de extraordinario valor por cuanto que lo hace voluntariamente.

Ya estudiamos en el precepto de honrar al padre y a la madre, que si bien según la Torá los hijos adoptados no están preceptuados a cumplirlo, desde la óptica de la ética bíblica estos deben honrar a quienes les adoptaron en todo aquello que los hijos carnales deben y aun más por cuanto que los padres adoptivos les criaron de manera voluntaria y desinteresada. Asimismo, hijos adoptados deben llevar luto y recitar kadish por sus padres adoptivos tras su fallecimiento. La única diferencia que hay con un hijo carnal es que este último tiene prohibido realizar una práctica médica que implique extracción de sangre de sus padres biológicos mientras que el hijo adoptado puede hacerlo (Pninei Halajá Likutim III 1:25).

En el caso de quien le resulta difícil criar un huérfano o ayudar en su crianza puede donar dinero a instituciones que se encargan de niños abandonados, les proveen de sus menesteres y los encaminan en la vida, y de esa manera será considerado socio en la educación de estos y en cierto aspecto se puede considerar como si los hubiese dado a luz. Cuanto mayor resulte la ayuda dispensada, más significativa será la participación en el precepto y el grado de paternidad.

En el caso de quien ayuda a padres biológicos en la crianza de sus hijos y su educación, también se lo considera de cierta manera como si los hubiese dado a luz. Tal como dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Sanhedrín 19(B)), Oved que era el hijo de Rut y Boaz es considerado también hijo de Naomí pues esta última participó de su crianza y educación, tal como está escrito (Rut 4:17): «Y las mujeres que eran vecinas suyas le dieron un nombre, anunciando: le ha nacido un hijo a Naomí, y le llamaron Oved. Él fue padre de Ishai, padre de David»

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