08. Los trece atributos de la Misericordia Divina (Midot DeRajamim).

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El punto culminante de las Selijot es el recitado de los trece atributos de la Misericordia Divina, que son los parámetros supremos por medio de los cuales Hashem dirige al pueblo de Israel. Estos atributos le fueron revelados a Moshé Rabenu una vez que Hashem perdonó al pueblo de Israel tras haber cometido el pecado del becerro de oro. En esta ocasión Moshé le pidió al Creador: «Muéstrame ahora Tu Gloria»,  a lo cual Hashem le respondió: «Yo haré pasar toda Mi bondad ante tu vista y pronunciaré Mi nombre ante ti», esto es, te revelaré los atributos mediante los cuales dirijo al pueblo de Israel. «Y descendió el Eterno en la nube y Moshé se acercó invocando Su Nombre». «Y mientras pasaba el Eterno delante de él exclamó: «Oh Eterno, Oh Eterno, D´s piadoso y clemente, lento en iras y grande en mercedes y en fidelidad que prodigas Tus favores a miles de generaciones, perdonas la iniquidad y el pecado pero no los dejas impunes». Estos son los trece atributos de la Misericordia Divina.

«Dijo Rabí Iojanán: si esto no estuviese en las escrituras nosotros no podríamos pronunciarlo. Aprendemos de aquí que el Kadosh Baruj Hú se envolvió en su manto de oración cual oficiante y le mostró a Moshé el orden de las plegarias a recitar. Le dijo: cuando el pueblo de Israel peque, que obren de acuerdo a esta orden y Yo los he de perdonar» (Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 17(B)). Por esta razón, al recitar Selijot, en los días de ayunos públicos y en Yom Kipur, se dicen reiteradamente los atributos de la Misericordia Divina.

Justamente, tras el terrible pecado del becerro de oro, es cuando se evidencia que el nexo entre Hashem y el pueblo de Israel es eterno y ningún pecado puede dejarlo sin efecto. Si bien las transgresiones generan castigos y duros sufrimientos, desde su esencia el nexo entre Hashem y el pueblo de Israel se mantiene inmutable, por lo que siempre se puede retornar en teshuvá. Mediante el recitado de los trece atributos nos elevamos en nuestra fe y nos conectamos con Hashem de un modo tan profundo y elevado que los pecados cometidos resultan exteriores y superficiales, por lo que fácilmente se puede retornar al buen camino. Dado que al recitar los trece atributos se revela la virtud singular de la nación israelita, esto se puede hacer únicamente con Minián (Shulján Aruj 565:5, en el inciso 7 se especifica la regla que aplica para un individuo).

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