04 – La razón de la prohibición de cargar cuatro codos en el «dominio público»

Tal como vimos, en Shabat está prohibido transportar objetos de un dominio a otro. Dentro del «dominio privado», aunque se trate de una casa enorme que posee muchas habitaciones, se pueden transportar objetos ilimitadamente por cuanto que todo el «dominio privado» es considerado como un mismo recinto, y por lo tanto mover objetos dentro del mismo no entra en la categoría de transportar de un dominio a otro. Sin embargo, en el «dominio público» una persona puede cargar un objeto dentro de un límite de cuatro codos únicamente, ya que este dominio pertenece a todos y por ende cada persona puede utilizar solamente los cuatro codos en los que se halla. La medida de cuatro codos es la considerada suficiente para que en su interior una persona se acueste extendiendo brazos y piernas. Si se saca un objeto fuera de estos cuatro codos, se considera que transportó de su dominio dentro del «dominio público» al «dominio público general», lo cual está prohibido por la Torá.

Desde un punto de vista espiritual, es importante saber que todos los inconvenientes e imprecisiones que existen en el mundo derivan de la división y los disensos. Las naciones luchan una contra la otra, personas compiten una con la otra, movimientos ideológicos luchan uno contra el otro de modo tal que enormes cantidades de energía se pierden en riñas y disputas. De la misma forma, el ser humano se fragmenta entre sus múltiples deseos los cuales muchas veces parecen antagónicos entre sí. La reparación de esta situación pasa por manifestar la unidad. Partiendo de la creencia en el hecho de que HaShem es Uno y creó todo el universo, se puede comprender que todas las distintas fuerzas apuntan a una misma meta, y solamente si se mancomunan a la luz de los principios de la Torá se podrá desarrollar el mundo y perfeccionarlo. Según esta idea, se puede entender por qué el precepto de «amarás a tu prójimo como a ti mismo» es la regla general de la Torá, ya que establece un nexo entre las diferentes partes separadas de la realidad y ayuda a revelar el fundamento indiviso del mundo.

Ahora es dable entender por qué en el «dominio privado» se pueden cargar objetos, ya que se trata de un sitio que ha alcanzado su forma final que manifiesta su carácter unificador mediante la multiplicidad de tabiques divisorios que lo rodean, por lo que todas las habitaciones y sitios que hay en su interior se consideran una misma área y por ende en este se puede cargar objetos. Sin embargo, el «dominio público» es aquel que aún no ha alcanzado su forma final y en el cual se manifiestan los intereses encontrados de las diferentes personas, por lo que los objetos que allí se encuentran aún no alcanzaron su destino definitivo y todo transporte de uno de estos por más de cuatro codos en el «dominio público» se considera labor.

El «carmelit» o «zona intermedia» es un sitio que no está destinado para uso masivo, por lo que no refleja de modo destacado la diversidad de intereses y por ende, según la Torá, se lo considera como zona exenta sobre la cual no recae la prohibición de cargar. Empero, dado que las personas dan al «carmelit» un uso variado, se asemeja al «dominio público» y por lo tanto los sabios decretaron que ambas áreas estén sujetas a una misma normativa y no se pueda cargar en ellas. Dado que a veces el «carmelit» sirve a un individuo como «dominio privado», los sabios prohibieron que se cargue desde este al «dominio público».

Si se rodea el «dominio público» con un muro o una cerca y hasta se cierran los portones por la noche, se descubre en este el principio de la unificación, el común denominador y por ende este dominio alcanza su forma final – «metukán», llegando a ser como el «dominio privado» pudiéndose transportar en toda su área. A los efectos de corregir (para darle esa forma final o «tikún») el «carmelit», no es necesario rodearlo de una cerca o muro sino que alcanza con rodearlo con «formas de portón o puerta» («tzurot hapetaj») únicamente y de esa manera se transforma en «dominio privado» lo cual habilita que se pueda cargar en su interior (como se verá adelante 29:2).

Índice de halajot en el capítulo

Índice de capítulos

Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
Ordenar ahora