04. ¿Es necesario que nueve personas respondan durante la repetición del oficiante?

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Cuando el oficiante recita la repetición de la Amidá, todos y cada uno de los demás orantes debe permanecer en silencio, escuchar las bendiciones y responder “Amén”. Estudiamos anteriormente en las halajot de “Minián” (2:7) que hay juristas que opinan que el oficiante no puede iniciar la repetición si no tiene nueve personas que le respondan “Amén” y hay otros juristas que opinan que si algunos de los presentes todavía están rezando la Amidá silenciosa, aunque no puedan responder, se los cuenta para el “Minián“.

A priori tendemos a aplicar la opinión más estricta y el oficiante no ha de comenzar la repetición hasta tener nueve personas que le puedan responder. Empero en caso de emergencia o premura, si hay personas que tienen un gran apuro por concluir y aparentemente quien prolonga su rezo dista de terminar, se puede confiar en la opinión de la  mayoría de los juristas y comenzar con la repetición del oficiante aunque sólo ocho respondan. Cuando los que prolongan su oración son varios, en caso de gran premura se puede aplicar un criterio más flexible y comenzar la repetición cuando solamente cinco pueden responder y junto al oficiante son la mayoría del quórum de diez.

Si en caso de apremio el oficiante necesita comenzar la repetición cuando todavía carece de nueve que le respondan, que condicione para sus adentros que si la norma correcta coincide con la opinión de quienes requieren nueve que respondan, que el rezo sea considerado voluntario y como una persona tiene permitido rezar voluntariamente, sus bendiciones no serán consideradas en vano.

Asimismo, quien oficia en una congregación donde la gente suele conversar mucho durante el rezo, ante la duda de si habrán nueve personas que respondan durante la repetición, que condicione para sus adentros antes de comenzar, que, de no haber nueve personas que respondan “Amén”, siendo la norma aceptada que se requiere este número, que el rezo sea considerado como voluntario.

A los efectos de evitar estas dudas cada uno de los presentes durante la repetición del oficiante debe pensar que sin él no habrá nueve que respondan, por lo que deberá prestar atención al oficiante y responder “Amén” (Shulján Aruj 124:4).

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