03. Cómo se deben comportar los que escuchan la repetición.

https://ph.yhb.org.il/es/02-19-03/

El que escucha debe responder Amén a todas y cada una de las bendiciones recitadas en la repetición. Nuestros sabios dijeron (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 53(B)) que «tiene más mérito quien responde Amén que quien recita la bendición». Se debe responder Amén con seriedad y concentración. Esta expresión significa que lo dicho por el que bendijo es verdad. Por ejemplo, si alguien escuchó la bendición de «Shehakol» (Que todo adquirió existencia por Su Palabra) al responder Amén está diciendo que ciertamente todo adquirió existencia por la palabra de D´s. Cuando la bendición incluye también una petición como en el caso de «Jonén Hada´at» (sabiduría y conocimiento), el «Amén» tiene dos significados: a) Es verdad que la sabiduría proviene de Él b) Ojalá que nos conceda la sabiduría (Shulján Aruj 124:6, Mishná Berurá 25).

Hay que tener cuidado de no responder Amén antes que el oficiante termine de recitar la bendición, o bien no pronunciar algunas de sus letras, o decirlo de manera inaudible y con voz débil. Asimismo no se debe responder Amén mucho después de recitada la bendición; en este caso recibe el nombre de «Amén huérfano» (Ver tratado de Berajot 47(A), Shulján Aruj 124:8).

Responder «Amén» expresa la relación de la persona con su fe en D´s. Y cuando la fe es incompleta, esta genera una idéntica insuficiencia en nuestras vidas. Por eso dijo Ben Azai: «Todo aquél que responde un ‘Amén huérfano’  sus hijos serán huérfanos, si responde Amén adelantándose al oficiante ‘sus días se adelantarán’ (vivirá menos), o si lo dice entrecortado sus días serán cortados. En cambio, todo aquel que ‘prolonga’ el Amén, sus días y sus años serán prolongados» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 47(A)).

Se debe responder Amén con voz agradable, sin elevar su tono por encima del de quien bendice (Shulján Aruj 124:12). No se habrá de abreviar el «Amén» sino que habrá de extenderlo un poco hasta el tiempo que lleva recitar «E-l Melej Neemán«. Por otra parte, no se debe extender el Amén más de la cuenta. En caso de que en el servicio haya personas que prolongan exageradamente su «Amén», el oficiante no está obligado a esperarlos y puede continuar con la próxima bendición una vez que la mayor parte de los orantes terminaron de pronunciarlo. Empero en el caso del recitado de bendiciones en las que el oficiante hace cumplir con su deber a toda la  congregación, como por ejemplo la anterior al toque del Shofar, éste deberá esperar hasta que todos terminen de responder Amén para que también aquellos que lo prolongan puedan escuchar la siguiente bendición (Shulján Aruj 124:8-9, Mishná Berurá 38).

Los grandes sabios de la Edad Media (rishonim) acostumbraban a decir «Baruj Hú uBaruj Shemó» cada vez que se mencionaba el Nombre de D´s en una bendición y esta costumbre se extendió a todo el pueblo de Israel. Esto aplica a las bendiciones que al ser recitadas en voz alta no hacen cumplir con su deber a la persona, como en el caso de la repetición del oficiante cuando una persona supo rezar la Amidá silenciosa. Empero en el caso de bendiciones cuyo recitado en voz alta hace que las personas cumplan con su deber como por ejemplo la del Kidush o toque del Shofar, se acostumbra a no responder «Baruj Hú uBaruj Shemó» para no interrumpir en medio de la bendición con expresiones que no fueron instituidas o establecidas por nuestros sabios. A posteriori, quien respondió «Baruj Hú uBaruj Shemó» por el recitado en voz alta de una bendición que le hace cumplir con un deber, igualmente cumplió, pues la respuesta no implica distracción (Mishná Berurá 124:21, Kaf HaJaím 26).

Es bueno honrar la repetición del oficiante manteniéndose  de pie durante la misma, puesto que quienes sólo la oyen y no cumplen con el deber de rezar por su intermedio, son igualmente considerados partícipes de la misma. Estos oyentes tienen, en cierta forma, el mérito de ser considerados como quienes realizan un rezo suplementario, por lo que es bueno que se mantengan de pie conforme a lo que corresponde durante la Amidá. Sin embargo, mantenerse de pie no es obligatorio y quien quiera sentarse podrá hacerlo (Mishná Berurá 124:20, Kaf HaJaím 24).

Esta entrada fue publicada en 19. La repetición de la Amidá por parte del oficiante.. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *