06. Kedushá

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En la tercera bendición se recita la Kedushá. Lo más importante en ésta es responder los versículos: “Santo, Santo, Santo es el Eterno de los Ejércitos. La tierra toda está pletórica de Su Gloria” (“Kadosh Kadosh…”) y “Bendita sea la gloria del Eterno desde Su lugar” (“Baruj Kevod…”). En un inicio, se acostumbraba que el oficiante recitaba sólo los versos intermedios y el público respondía únicamente a los versículos que inician con los vocablos “Kadosh“, “Baruj” e “Imloj” (Shulján Aruj 125:1). Hoy en día se actúa conforme a las enseñanzas del Ariza´´l quien indicó que también el público recite en voz alta los versos intermedios y luego el oficiante los repita, para que posteriormente el público responda los versículos de la Kedushá (Mishná Berurá 125:2, Kaf HaJaím 2).

Hay juristas que opinan que el versículo “Imloj” no pertenece al núcleo original de la Kedushá, sino que se trata de uno de los versos intermedios que el oficiante debe recitar y por lo tanto, quien se encuentra en medio de las bendiciones del recitado del Shemá y escucha la Kedushá debe interrumpir para responder en los versículos “Kadosh” y “Baruj” mas no en “Imloj“. Otros juristas sostienen que debe responder también en el versículo “Imloj“, pues es parte integral de la Kedushá y así se acostumbra.

En el rezo de Shajarit se recita la Kedushá tres veces en total: en la bendición de “Iotzer Or“, en la repetición del oficiante y en el pasaje de “Ubá Letzión“. Los juristas debatieron respecto de si las dos veces suplementarias que se recitan estos versículos entran en la categoría de “Kedushá” y si es necesario un quórum de diez para recitarlos. En la práctica se sentenció que también quien reza solo, los puede recitar. A los efectos de salir de toda duda, es bueno pronunciarlos con la entonación melódica bíblica (Te´amim) como si leyese la Torá (ver además 16:4, 23:2). Sin embargo, la Kedushá que se recita en la repetición del oficiante es la principal y requiere obligatoriamente de Minián.

Es bueno pararse con los pies juntos durante la Kedushá pues así nos asemejamos a los ángeles cuyas piernas están unidas al punto de que parecen una sola (Shulján Aruj 125:2). Hay quienes se esmeran en mantener las piernas juntas hasta el final de la bendición de “HaE-l Hakadosh” (Eliahu Rabá 125:6). Sin embargo, esto no es obligatorio y muchos rabinos acostumbran a no adjudicarle importancia.

Se acostumbra a elevar un poco los talones al pronunciar los versículos “Kadosh“, “Baruj” e “Imloj“, así como a elevar la mirada con los ojos cerrados, expresando así el deseo de elevarse. Esta usanza tiene su origen en el Midrash (Beit Iosef y Ramá125:2, Mishná Berurá 6, Kaf HaJaím incisos 2 y 9).

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