05. ¿Cuándo se omite la repetición del oficiante?

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En caso de que varias personas sin las cuales no se completa Minián necesiten salir a trabajar, por lo que no hay tiempo para primero rezar la Amidá silenciosa y luego llevar a cabo la repetición del oficiante, rezarán todos en silencio. El oficiante comenzará en voz alta el recitado de las tres primeras bendiciones y todos le responderán la Kedushá para no perderla y a partir de la bendición de «Atá Jonén», se continúa en silencio (Ramá 124:2).

En el caso de un Minián reducido, en el que varios acostumbran a prolongar su rezo y a los demás les es difícil esperarlos pues tienen apuro en salir, se podrá prescindir de la repetición. El oficiante habrá de recitar las tres primeras bendiciones en voz alta para poder decir Kedushá. Ya explicamos anteriormente que cabe repetir la Amidá cuando aún no se cuenta con nueve que respondan, empero a priori para no entrar en dudas,  es mejor omitir la repetición.

Cuando tiene lugar un Minián donde la gente suele conversar durante la repetición, al punto de que se tema que no haya nueve que le respondan al oficiante, cabe considerar la posibilidad de suprimirla para así reducir la profanación del nombre de D´s causada. La costumbre más extendida es de no suprimir la repetición del oficiante aunque la gente acostumbre a conversar durante el rezo. En todas estas cuestiones la autoridad halájica del lugar deberá definir la conducta a seguir.

Existen dos costumbres diferentes respecto de cuándo comienza el público a rezar en caso de que el oficiante recite únicamente las tres primeras bendiciones en voz alta. Hay quienes acostumbran a comenzar a rezar ni bien el oficiante termina la bendición de «HaE-l Hakadosh«(Mishná Berurá 124:8). Otros, acostumbran a rezar junto al oficiante ni bien este comienza (Kaf HaJaím 124:10). Consideramos que en Shajarit, cabe recomendar que se comience junto al oficiante para no interrumpir en medio de la bendición de «Emet Veiatziv«. En el rezo de Minjá, quien acostumbra a prolongar su plegaria, que comience junto al oficiante para alcanzar a terminar y responder al Kadish posterior a la Amidá. Quien no acostumbra a prolongar su oración, que empiece a rezar luego que el oficiante termine de recitar «HaE-l Hakadosh«.

Cuando se decide prescindir de la repetición del oficiante en Shajarit habiendo cohanim presentes, a los efectos de no perder la bendición sacerdotal, es bueno que estos se laven las manos antes de la Amidá y recen en el sitio desde el cual acostumbran a bendecir a la congregación, de modo tal que cuando el oficiante llegue a la bendición de «Retsé» vuelva a recitar en voz alta y permita así a los cohanim bendecir tras concluir la bendición de «Modim». En el caso de quien se encuentre en ese momento rezando la Amidá en silencio, habrá de responder «Amén» (ver Mishná Berurá 128:71).

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