7 – Arrojar ropa a la fogata y la plegaria en las tumbas de los justos.

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Muchos acostumbraron a arrojar ropa costosa a la fogata en el Monte Merón, arguyendo que era en honor de Rabí Shimon Bar Iojai y hay quienes atestiguan que grandes eruditos así lo hacían. Por otra parte, algunos prominentes sabios de la Torá, han puesto en duda la validez de esta práctica, arguyendo que carece de sentido y hasta se trata de una trasgresión al precepto «no destruirás». Si bien se acostumbraba a quemar los ropajes del rey tras su deceso, en ese caso se lo hacía para evitar que alguien luego los vistiera, pues esto atentaría contra la dignidad real, empero ¿qué sentido tiene quemar ropa gratuitamente? (Shoel Umeshiv 45:39, Jikrei Lev Ioré Deá 11). Hay quienes se expresaron positivamente respecto de quienes practicaban la quema de ropas en honor de Rabí Shimon Bar Iojai, pues no se trata de destrucción gratuita sino de un homenaje al difunto (Torá Lishmá 400). De todas maneras, consideramos que es preferible donar a los necesitados el dinero equivalente al valor de las prendas de ropa que quemarlas.

Cuando se visita la tumba de un justo para orar, es importante tener cuidado de no dirigirse al difunto en la plegaria, sino únicamente a D´s, ya que el precepto de orar es al Eterno únicamente y quien le pide al justo, trasgrede la prohibición de la Torá de «consultarle a los espíritus o a los muertos» (Deuteronomio 18:11). Hay quienes permitieron pedirle al justo fallecido que recomiende para bien ante el Eterno a quien ora en su tumba (Prí Megadim 581, Eshel Abraham 16). Por otra parte hay quienes prohibieron esta práctica, pues contiene un elemento de «consulta a los muertos» y cualquier plegaria debe estar dirigida única y exclusivamente a D´s, sin intermediario alguno. En el marco de la oración, está permitido pedirle a D´s que en mérito del justo allí enterrado la plegaria sea aceptada (Maharil 16:581:39), ya que mediante la conexión con las enseñanzas y las buenas acciones del justo, nosotros mejoramos nuestra conducta y en mérito a ello pedimos que nuestra plegaria sea escuchada.

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