14 – La plegaria de “Al Hanisim”, la lectura de la Torá, los sermones fúnebres y el “Tajanún”

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Nuestros sabios establecieron la plegaria de “Al Hanisim“,  a los efectos de agradecerle a D´s por la salvación del Pueblo de Israel en los días de Purim, y ésta se adiciona en la bendición número 18 de la “Amidá”, así como también en la segunda bendición del “Birkat Hamazón“, la plegaria por la ingestión de alimentos. En la bendición de “Me´ein Shalosh” no se menciona a Purim.

Aquél que se olvidó y no agregó “Al Hanisim” en la “Amidá” o en el “Birkat Hamazón“, igual cumplió con sus plegarias. Si se acordó antes de terminar la bendición en la que se agrega “Al Hanisim“, regresa hacia atrás y lo recita. Empero en el caso en que ya pronunció el nombre de D´s que se encuentra al final de la bendición, no ha de volver. De todas maneras es bueno que recite “Al Hanisim” al finalizar el rezo, pues allí se pueden agregar súplicas sin límite. Quien se haya olvidado de agregar “Al Hanisim” en el “Birkat Hamazón“, es bueno que lo adicione al final junto con los agregados que comienzan con la fórmula “HaRajamán“, pues allí se permite adicionar agradecimientos libremente (Ramá 682:1, Mishná Berurá 4).

Si se inicia el banquete en Purim y se prolonga hasta bastante después de la salida de las estrellas, se recita “Al Hanisim” en el “Birkat Hamazón”, ya que la regla establece que solemos ir de acuerdo con el inicio (es decir, cuando comenzamos con esa bendición, ya que aún era Purim) (Shulján Aruj 695:3, ver Mishná Berurá 16).

Nuestros sabios establecieron que en Purim suban tres personas a leer la Torá en el pasaje “Y vino Amalek” (Éxodo 17:8-16), y si bien uno de los decretos de Esdras era que no se puede leer menos de diez versículos, en Purim se leen únicamente nueve, pues en esos nueve versículos, el tema llega a su conclusión. Hay quienes acostumbran a leer dos veces el último versículo para completar los diez (Shulján Aruj 693:4), y hay quien dice que no se debe repetir (Ramá ídem).

En esta cuestión, hay una insinuación muy interesante, en el sentido de que mientras que la memoria de Amalek no sea borrada, el Nombre de D´s no se revela en el mundo de forma completa, y por eso en la porción de “Y vino Amalek” se leen únicamente nueve versículos.

Si bien en Purim el Pueblo de Israel experimentó una gran salvación, no se recita la plegaria del “Halel“, por tres distintas razones sugeridas en el Talmud (Tratado de Meguilá 14(A)). Según Rabí Itzjak no se recita “Halel” por milagros acaecidos fuera de la Tierra de Israel. Según Rava, no se recita “Halel” debido a que tras la salvación, continuamos siendo siervos del rey Asuero y sólo ha de recitarse por una salvación que nos transforma en hombres libres. En opinión de Rav Najman no se recita el “Halel“, porque la lectura de la Meguilá lo sustituye como cántico de agradecimiento.

En los días catorce y quince de Adar, queda prohibido pronunciar sermones fúnebres y ayunar, tanto para quienes habitan ciudades con o sin muralla. Solo en el caso que fallezca un sabio de la Torá, se puede pronunciar un sermón fúnebre frente al fallecido durante el sepelio (Shulján Aruj Oraj Jaím 696:3, Ioré Deá 401:5).

No se recita ni “Tajanún” ni “Lamenatzeaj” durante los dos días de Purim (Shulján Aruj 693:3). Asimismo en el servicio de Minjá del ayuno de Esther que es contiguo al inicio de la fiesta se omite recitar el “Tajanún” (Mishná Berurá 131:33).

Se acostumbra a vestir ropa festiva o sabática tanto en la noche como en el  día de Purim (Ramá 695:2, Kaf HaJaím 13).

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