08- La alegría de la festividad de Sucot – la unión y la paz

A pesar de que en todas las festividades estamos preceptuados de alegrarnos, tal como fue dicho (Devarim-Deuteronomio 16:14): «Te regocijarás en tu festividad». La alegría de Sucot es especial y justamente por ello, respecto del mandato de alegrarse en Sucot la Torá nos enseñó que es preceptivo hacerlo en todas las fiestas. Tal como fue dicha (ídem 16:13-15): «La fiesta de las Cabañas habrás de hacer durante siete días, cuando recojas de tu era y de tu lagar. Y te regocijarás en tu festividad: tú, tu hijo y tu hija, tu esclavo y tu esclava, el leví, el prosélito, el huérfano y la viuda que están en tus ciudades. Siete días habrás de ofrecer sacrificios ante HaShem tu D’s, en el lugar que habrá de elegir HaShem. Ya que te bendecirá HaShem tu D’s, en toda tu cosecha y en toda la obra de tus manos, y sé pues, alegre». Y así fue dicho (Vaikrá-Levítico 23:39-40): «Empero a los quince días del mes séptimo, al recolectar vosotros el producto de la tierra, habréis de celebrar -sacrificio festivo ante HaShem- siete días… y os regocijaréis ante HaShem vuestro D’s siete días».

Nuestros sabios dijeron que en la festividad de Pesaj no se menciona la alegría pues en ella somos juzgados por la cosecha y aún no sabemos si resultará buena. Además, en Pesaj murieron egipcios y por lo tanto la alegría no es completa. En la festividad de Shavu’ot se menciona una vez la alegría, tal como fue dicho (Devarim-Deuteronomio 16:10-11): «Y harás la festividad de las semanas … y te regocijarás ante HaShem tu D’s…» porque ya sabemos que la cosecha creció y estamos contentos por ello, pero aún estamos preocupados por el resto de las frutas. Y en Rosh HaShaná no se menciona el regocijo porque es el Día del Juicio para todos los seres humanos. En la festividad de Sucot, tras haber recogido toda la cosecha y las frutas y tas haber retornado en arrepentimiento y haber pasado por la expiación – la alegría resulta completa, y por ello en sus versículos se menciona tres veces la palabra ‘regocijo’ (Pesikta DeRav Kahana, Sucot, Beit Yosef Oraj Jaím 490:4, Mishná Berurá 7).

Entonces, resulta que la alegría especial o suplementaria de Sucot es el festejo de finalización del año, y en este se conmemora la colecta de la cosecha del año, el acopio tanto material como espiritual, la cosecha de los cereales y las frutas y la recolección de todo el estudio y las buenas acciones que realizamos a lo largo del año. Esta recolección es pura y límpida, por el mérito de los días de retorno y expiación que pasamos (tal como se explica arriba en la halajá 2).

También el precepto de tomar el lulav expresa la alegría de la recolección tanto física como espiritual (arriba 3). En virtud de ello, nos elevamos hacia la Fuente de la Vida con apego, y nos reunimos para alegrarnos ante HaShem nuestro D’s. Y la sucá que rodea y envuelve a la persona expresa la recolección de todas las cosas buenas que realizamos durante el año, ya que todas estas se reúnen y componen una imagen completa que nos rodea y nos cubre de luz Divina.

Por medio de la recolección del bien en todos sus aspectos, también aquellos que parecen contradictorios, HaShem extiende sobre nosotros su sucá de paz, y el pueblo de Israel se cohesiona y se une. Pues mientras cada virtud se considere por separado el pueblo de Israel no se une. Pero en la Fiesta de la Recolección, cuando todas las virtudes se reúnen conjuntamente se manifiesta la unidad. Sobre esto dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Sucá 27(B)): Dignos son los hijos de Israel de habitar todos en una sola sucá. Y otro tanto respecto de las cuatro especies, que representan todos los tipos de judíos que se unen en la festividad de Sucot (ver adelante 4:2-3).

A partir de la relativa completitud a la que accedemos en la festividad de Sucot en este mundo, tendremos el mérito de alcanzar la completitud del futuro por venir. Tal como dijeron nuestros sabios: «Todo aquel que cumple el precepto de la sucá en este mundo, respecto de él el Santo Bendito Él dice: ‘Él observó el precepto de la sucá en este mundo, yo lo cubro (sojej) del calor del día que vendrá'» (Pesikta DeRav Kahana, Sucot). Y sobre esto dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Avodá Zará 3(B)): «No habrá infierno Guehinom en el futuro por venir, sino que el Santo Bendito Él sacará el sol de su estuche y lo hará brillar, los malvados serán condenados por éste y los justos curados con este, tal como está escrito (Malají-Malaquías 3:19-20): «Pues he aquí que llega el día, ardiente cual horno y todos los inicuos y los que actúan con maldad tropezarán. Y ese día arderán, dice HaShem Tzevakot…» y los justos sanarán, tal como está escrito: «Pero para aquellos de vosotros que teméis Mi Nombre el sol de la justicia saldrá curando con sus alas», además disfrutarán, tal como fue dicho: «y saldréis saltando alegres como terneros engordados».

Dijeron nuestros sabios, que los preceptos que cumplimos en este mundo se transforman en ropajes por medio de los cuales podemos captar la gran luz del futuro por venir (Zohar II 210:1). La sucá es la expresión de ello en este mundo, ya que es a la vez precepto y protector y a través de ella podemos aprehender la gran luz de un modo que nos resulte adecuado (ver final de la halajá 4).

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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