11 – «Apilar» («Me´amer»)

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La labor de «apilar» consiste en reunir la cosecha en gavillas o pilas. Quien recoge frutas cosechadas en cajones o las apila en un montón – trasgrede la prohibición de «apilar». Quien recoge ramas o cañas cortadas para encender con estas fuego – también trasgrede la prohibición de «apilar».

En términos generales, esta labor se realiza con vegetales que crecen en la tierra y contiguo a su sitio de crecimiento ya que la recolección de la cosecha se realiza allí donde esta crece. Hay especies tales como el higo, del que se quiere formar aglomerados de pasas con forma de pastel, cuya recolección y agrupamiento se realiza en dos etapas, ambas dos prohibidas por la Torá, a pesar de que la segunda no se lleva a cabo en el campo.

En una primera instancia se recogen del campo y aquí la prohibición es «apilar». En una segunda etapa se agrupan y pegan para crear el aglomerado con forma de pastel («Igul Dvelá»), y quien lo realiza, aunque se encuentre en su casa, trasgrede una derivación («toladá») de la prohibición de «apilar» pues ese es el modo de elaborar estos aglomerados («dveilot») (Shulján Aruj 340:10, Mishná Berurá 38, ver Menujat Ahavá II 5:2).

Si se dispersaron frutas en el patio, una por aquí y otra por allí, aunque no lo hicieron en el sitio donde crecieron y recogerlas no implica «apilar», de todas maneras los sabios prohibieron hacerlo por tratarse de una acción típica de un día común («ovadín dejol») y que se ve como tal. Empero, se permite recoger algo de frutas y comerlas. Si las frutas cayeron en un mismo sitio, aunque se hayan desparramado un poco se las puede recoger en una canasta. Si cayeron sobre pedregullo y tierra, aunque lo hayan hecho en un mismo sitio no se las puede recoger en una canasta por tratarse de la labor de «seleccionar» («Borer»), pero se las puede recoger una por una y comerlas (Shulján Aruj 335:5).

Si las frutas se desparramaron en la casa se las puede recoger pues hacerlo allí no se asemeja a la labor de «apilar» (Mishná Berurá 340:37).

Si bien la labor de «apilar», según la Torá, recae únicamente sobre vegetales que crecen en la tierra, los sabios prohibieron recoger sal de los hornos que la secan ya que existe una cierta cercanía entre esta y los cultivos de la tierra y esta acción se asemeja a la labor de «apilar» (Shulján Aruj 340:9). En virtud de esto, varios de los juristas de las últimas generaciones indicaron que no se recojan en Shabat huevos puestos en víspera de Shabat (Eglei Tal 66 citando a Or Zarúa, Ktzot Hashulján. En Shevet Haleví IV 39, es más flexible). Huevos que fueron puestos en Shabat son «Muktzé» y no se puede tomar ni uno solo de estos.

La prohibición de «apilar» no recae sobre productos vegetales que fueron transformados, por lo tanto, se permite pegar juntas frutas cocidas. Asimismo, prendas hechas de fibra vegetal se las puede amontonar sin incurrir en la prohibición de «apilar» ya que cambiaron respecto de su forma natural (Aruj Hashulján 340:3).

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