03 – ¿Cuándo puede un judío beneficiarse de la labor realizada por un gentil en Shabat?

Si en la casa del judío está encendida una luz que permite a duras penas comer, ordenar la casa y lavar los platos pero no leer y viene un gentil y enciende una luz suplementaria, el judío podrá comer, ordenar y lavar  los platos beneficiado por esta luz pero no podrá emplearla para leer. Esto se debe a que se pueden realizar las acciones que eran posibles antes de que el gentil encendiese la luz suplementaria, mas no aquellas que era imposible ejecutar sin esta (Shulján Aruj 276:4, Mishná Berurá 32).

Si en la habitación había luz y el gentil la apagó para que el judío pueda conciliar el sueño, si bien la acción se realizó en beneficio del judío, este podrá dormir por cuanto que no disfruta de algo concreto creado por la labor del gentil sino del haber apagado la luz.

Si bien se permite disfrutar de la luz suplementaria que agregó el gentil o de la oscuridad generada por el apagado, no se le puede pedir que lo haga. Por ejemplo, en caso de que falte luz, está prohibido decirle «hazme un favor, no hay luz en la habitación». Ni siquiera se puede señalar la luz con el dedo pues esto insinúa una orden (Jaiéi Adam 62:2). Asimismo, si la luz molesta para dormir, no se le puede decir al gentil: «haz aquello que debe hacerse» o «hazme un favor, no puedo dormir aquí» o señalar la luz con el dedo.

Sin embargo, se permite insinuar mediante un relato, de modo tal que si  hace falta más luz se puede decir «me resulta difícil ordenar la casa o leer cuando la luz es tenue» o «la casa no está suficientemente iluminada pues está encendida una sola lámpara». De esta manera la insinuación no contiene un pedido para que el gentil haga algo, sino que se trata de un comentario y el gentil a raíz de su deseo de colaborar con el judío decide por propia iniciativa encender una luz suplementaria. Asimismo, si hay una luz encendida que impide dormir, se le puede comentar a un no judío «me cuesta dormir con luz» y este habrá de entender solo que si quiere colaborar con el judío sería conveniente que la apague.

En ese sentido, si falta papel higiénico cortado se le puede comentar a un no judío mediante un relato: «no tengo papel higiénico» y este habrá de cortarlo. En estos casos no se tiene beneficio de la labor realizada por un gentil en Shabat pues se podría haber usado el papel, no sin cierta dificultad, aunque este no lo hubiese cortado. Empero no habrá de ordenarle «hazme un favor, no tengo papel higiénico». Otro tanto ocurre cuando el horno funciona estando vacío; se le puede decir al gentil: «qué lástima por la electricidad malgastada» y este habrá de entender por sí mismo la insinuación y lo habrá de apagar. Empero, se prohíbe decirle con tono de orden «quien lo apague no habrá de perder».

En resumen, se permite recibir la ayuda de un gentil a condición de que no se trasgredan las dos prohibiciones estipuladas por los sabios: la primera no decirle que haga una labor para un judío sino que se le insinúe mediante un relato o comentario; la segunda, no disfrutar de una acción de un gentil que necesariamente implica la realización de una labor prohibida. El permiso es a insinuar mediante un relato el encendido de una luz allí donde ésta ya existe aunque exiguamente, o apagar una luz o un horno, pues entonces no se tiene un disfrute directo de la labor en cuestión.

Todos los permisos que aprendimos hasta ahora aplican en situaciones a priori; en caso de no disponerlos, y de existir necesidades importantes o si se requiere cumplir con un precepto, los sabios permitieron pedir a un gentil de modo explícito cuando se trata de una labor prohibida rabínicamente y a veces hasta realizar labores prohibidas por la Torá tal como se aprenderá en las siguientes halajot.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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