02. La intención meditativa de Israel.

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Cuando los cohanim bendicen a la congregación, cada uno de los miembros de la misma debe ponerse de pie ante estos y concentrarse en el contenido de la bendición, sin mirarlos ni a ellos ni a ninguna otra cosa que pueda distraerlos (Shulján Aruj 128:23, Mishná Berurá 89).

Nuestros sabios dispusieron que un cohen que padece de un defecto físico que pueda llamar la atención, que no suba a la tarima a bendecir para no provocar distracción entre los orantes.

En tiempos pasados en que los cohanim no se cubrían con su manto de oración a la hora de bendecir, aquellos que padecían de manchas cutáneas llamativas o dedos malformados no subían a la tarima. Empero hoy día que los cohanim acostumbran a cubrirse con el talit a la hora de recitar la bendición sacerdotal, defectos en el rostro o las manos no impiden hacerlo. Sin embargo, incluso hoy día si un cohen padece de un defecto importante en una de sus piernas  no habrá de subir al estrado a bendecir para evitar distraer al público. Si se trata de un miembro fijo de esa comunidad por lo que su defecto ya no causa extrañeza o curiosidad, podrá subir a bendecir pues no habrá de distraer a nadie (Shulján Aruj 128:30-31).

Asimismo, quien posee un acento extraño y por ejemplo, confunde las pronunciaciones de “Alef” y “Ain“, no habrá de bendecir pues distraería a los orantes.

Empero en el caso de quien habla con un acento común, aunque no pronuncie adecuadamente las letras “Jet” o “Ain“, dado que su forma de hablar es compartida por el resto de las personas, no distrae a quien lo escucha. Lo mismo ocurre con todos los acentos conocidos, el ashkenazí, yemenita y demás, los cuales por ser comunes no distraen al escucha. Solamente quien realmente se confunde o deforma las palabras más de lo razonable o tartamudea mucho, no habrá de subir a la tarima a bendecir (Shulján Aruj 128:33, Mishná Berurá allí).

De estas reglas aprendemos que quienes escuchan la bendición sacerdotal deben estar concentrados, ya que los sabios dispusieron que cualquier cohen que posea alguna característica personal que pueda distraer a los orantes no debe subir a bendecir.

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