10. El cohen malvado.

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El precepto de la bendición sacerdotal recae sobre todos los cohanim, justos y malvados por igual. Por lo tanto, un cohen que trasgredió ingiriendo alimentos prohibidos o tuvo inconductas sexuales y demás (salvo las trasgresiones que se listarán a continuación), debe subir a la tarima a bendecir. En caso que se abstenga de recitar la bendición sacerdotal, estaría sumando otra trasgresión a las ya realizadas. Tal como dijo Rambám (Hiljot Tefilá 15:6): “No se le dice a un malvado que cometa otra maldad y se abstenga de cumplir un precepto”.

No debe sorprendernos cómo es posible que un cohen malvado bendiga al pueblo de Israel, ya que quien verdaderamente nos bendice con amor es D´s. A los efectos de que la bendición se manifieste en el mundo, se le ordenó a  los cohanim que la pronuncien con sus labios. Dado que ellos son el grupo dentro del pueblo de Israel que desempeña el rol más sagrado, fueron escogidos para manifestar la Voluntad Divina de bendecirnos. Empero la bendición no depende de la virtud personal del cohen específico que bendice sino de la Voluntad Divina de bendecirnos (Rambám ahí 7, ver Olat Reaiá I pág. 283).

Si el cohen cometió trasgresiones que alteran su carácter de tal, como por ejemplo, si desposó una divorciada o si no se cuida de no impurificarse con muertos, se le prohíbe subir a la tarima a bendecir. Esto se debe a que estas prohibiciones tienen por cometido preservar la santidad especial de los cohanim y por lo tanto quien las trasgrede atenta contra su carácter de tal. Por lo tanto, los sabios sancionaron a estos cohanim no permitiéndoles subir a la tarima a bendecir y les quitaron la posibilidad de subir a la Torá en el turno especial destinado a estos.

Si el cohen decide retornar a la senda correcta, deberá primeramente divorciar a su mujer y prometer públicamente que no volverá a desposar mujeres prohibidas para él, tras lo cual podrá volver a recitar la bendición sacerdotal. Asimismo, si estaba acostumbrado a impurificarse por contacto con muertos, deberá comprometerse de no volver a hacerlo (Shulján Aruj Oraj Jaím 128:40-41).

Un cohen que incurrió en idolatría no puede subir al estrado y bendecir a la comunidad. Esto lo aprendemos de las reglas del trabajo sacerdotal en el Santuario, pues según éstas un cohen que incurrió en idolatría no puede ejercerlo y por ende tampoco puede bendecir a la comunidad (Talmud Babilonio Tratado de Menajot 109(A) y ver allí Tosafot). Sin embargo si el cohen en cuestión se arrepiente íntegramente, podrá volver a bendecir a la comunidad (Shulján Aruj Oraj Jaím 128:37).

Algunos juristas equiparan el status de quien profana el Shabat en público (delante de diez judíos) con el del idólatra y por lo tanto no le permiten al cohen en cuestión subir al estrado a bendecir. Así sentenció la Mishná Berurá (128:134). Sin embargo, de acuerdo con la opinión de varios de los sabios más importantes de las últimas generaciones (Ajaronim), se le permite a un cohen que profana Shabat subir a la tarima y bendecir a la comunidad. Esto se debe a que en primer lugar ya que no hay certidumbre respecto de la equiparación de status entre el del idólatra y el de quien profana el Shabat. En segundo término es necesario diferenciar entre quien profanaba el Shabat antiguamente y quien lo hace en la actualidad. Antiguamente quebrar el Shabat implicaba dar la espalda al judaísmo, renegar de la Torá y de las mitzvot por completo. Hoy en día quien profana el Shabat públicamente no lo hace a los efectos de provocar el enojo Divino sino más bien o por falta de convencimiento o por falta de estudio. Por lo tanto, en la actualidad, según la opinión halájica más flexible, un cohen que no cuida Shabat, mas no con la intención de profanar el Nombre Divino, puede bendecir a la comunidad.

Sin embargo, en el caso de que el cohen profane el Shabat con la intención de provocar el enojo Divino (“lehajis“), por ejemplo si milita para establecer el funcionamiento de transporte público en Shabat o si participa en manifestaciones en favor de abrir tiendas y cines en Shabat, mientras no  exprese su completo arrepentimiento se le adjudica el status de idólatra lo cual lo inhabilita para bendecir a la comunidad.

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