03. ¿Dónde deben pararse los destinatarios de la bendición?

Cuando los cohanim recitan la bendición, los destinatarios de la misma deben estar parados frente a estos, tal como está escrito (Bamidbar 6:23): «Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles…». De aquí nuestros sabios infirieron que la bendición debe ser «dicha» como quien habla con su prójimo, de frente y en voz alta para que los destinatarios puedan oírla.

Si bien los cohanim que bendicen deben estar de pie, según la estricta letra de la ley, los destinatarios de la bendición pueden permanecer sentados, aunque la costumbre aceptada es recibirla de pie. Sin embargo, en el caso de una persona enferma o débil a quien le resulta difícil mantenerse de pie, podrá recibir la bendición sentada (Mishná Berurá 128:51, Tzitz Eliezer 14:18).

Quien se  para detrás de los cohanim no está incluido en la bendición, empero quien lo está a los costados de estos, que gire su rostro hacia ellos y entonces quedará incluido. Quienes se sientan en las primeras filas de la sinagoga deben calcular su posición relativa respecto a los cohanim. Si se encuentran frente a éstos o a sus lados podrán quedarse en sus asientos y dirigir sus rostros hacia ellos. Mas si su ubicación tiende a estar por detrás de los cohanim, deberán moverse a otro sitio durante la bendición (Shulján Aruj 128:24).

Todo aquel que se encuentra en la sinagoga frente a los cohanim queda incluido en la bendición. Incluso, si delante de la persona en cuestión está parado alguien de gran estatura o una columna se interpone entre ésta y los cohanim, dado que se encuentra frente a éstos, queda incluida en la bendición, pero si se para de espaldas a ellos no lo estará.

Quien por causas de fuerza mayor, como ser obligaciones laborales,  no pudo asistir al servicio, queda igualmente incluido en la bendición. Lo mismo ocurre en el caso de las mujeres y los niños que no suelen asistir a la sinagoga. Ellos, quedan incluidos en la bendición dirigida a la generalidad del pueblo de Israel. Solamente quienes por negligencia o desidia no asisten y no se presentan ante los cohanim, no son incluidos en la bendición (Beur Halajá 128:24, ‘אם’).

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