05. La relación entre la bendición sacerdotal, el rezo y los sacrificios.

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En los días del sagrado Templo, los cohanim recitaban la bendición sacerdotal al concluir la ofrenda de los sacrificios. La Torá nos describe el octavo día posterior a la inauguración del tabernáculo y aquel en el que los cohanim comenzaron a servir en éste, de la siguiente manera: «Y alzó Aharón sus manos hacia el pueblo y los bendijo, y descendió después de ofrecer la ofrenda por la expiación, el holocausto y el sacrificio pacífico» (Vaikrá– Levítico 9:22). De aquí vemos que la bendición sacerdotal tuvo lugar al concluir los sacrificios. Esto se debe a que tras la ofrenda de los sacrificios que expresan nuestra disposición a anularnos y entregar nuestras vidas en pos de D´s, somos dignos de recibir Su bendición.

Los sabios establecieron que fuera del área del Templo, la bendición sacerdotal fuese recitada durante el rezo ya que este suplanta a los sacrificios. Existe una similitud entre los sacrificios y el rezo en cuanto a que en ambos se manifiesta el anhelo de la cercanía con D´s, y así como los cohanim bendecían después de ofrendar los sacrificios, se estableció que realicen su bendición  al concluir la Amidá.

A los efectos de que el vínculo entre la bendición sacerdotal y la conclusión de la ofrenda de sacrificios sea más claro, nuestros sabios establecieron que durante la repetición del servicio, cuando el oficiante llega a «Retzé» que es la bendición que pide por la restitución de la labor sagrada en el Templo, los cohanim deben encaminarse hacia la tarima desde la cual habrán de bendecir. Si un cohen no se dirige a la tarima al iniciarse esta bendición, perdió de cumplir con el precepto y no puede subir a bendecir en ese rezo (Shulján Aruj 128:8). A priori, el cohen debe comenzar a dirigirse a la tarima al iniciarse la bendición de «Retzé«, empero mientras el oficiante no llegue al final de esta, podrá hacerlo (Mishná Berurá128:25).

Un cohen que se demoró y ve que no alcanzará a terminar de abluir sus manos hasta el final del recitado de «Retzé«, habrá de dar un corto paso en dirección a la tarima cuando todavía está parado al lado de la pileta de lavado de manos. Este pequeño paso se le considera como si se hubiese dirigido a la tarima durante el recitado de «Retzé«. Acto seguido, habrá de terminar de lavarse las manos y se dirigirá a la tarima para bendecir (ver Mishná Berurá 128:27-28, Shaar Hatziún 30, Sefer Nesiat Kapaim Kehiljatá 7:2 comentario 8).

De la estrecha relación que guarda la bendición sacerdotal con la ofrenda de sacrificios, nuestros sabios aprendieron que así como los sacrificios se llevaban a cabo durante el día, de la misma manera la bendición sacerdotal se recita de día. Por esta razón, no hay bendición sacerdotal en el servicio de Arvit. Aparentemente cabría recitar esta bendición en Minjá, pero los sabios decretaron que no por cuanto que su horario es posterior al almuerzo y se teme que un cohen haya bebido vino con la comida, suba a la tarima y profane la bendición. Es sabido que un cohen ebrio no puede trabajar en el sagrado Templo y no puede bendecir (Shulján Aruj 128:38). En el caso del rezo de Neilá o Minjá de un día de ayuno se recita la bendición sacerdotal ya que como ayunan no se teme que estén ebrios (Shulján Aruj 129:1). Se recita la bendición sacerdotal en Minjá de día de ayuno siempre y cuando el servicio comience después de Plag Haminjá (una hora y cuarto aproximadamente antes de la puesta del sol), mas si comienza antes no se recita.

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