01. El precepto de la bendición sacerdotal.

Es precepto positivo de la Torá que los cohanim bendigan al pueblo de Israel, tal como está escrito (Bamidbar – Números 6:22-27): «Y le dijo el Eterno a Moisés: «Dile a Aharón y a sus hijos: ‘Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: Que el Eterno te bendiga y te guarde. Que el Eterno haga resplandecer Su rostro sobre ti y te de Su merced. Que el Eterno alce Su faz sobre ti y te de la paz. Y pondrán Mi Nombre sobre los hijos de Israel y Yo los bendeciré».

Este precepto aplica para todos los días y todo cohen al que se le pida que suba a la tarima para bendecir al pueblo de Israel y se niega, si bien desde un estricto punto de vista halájico incumple con un precepto, se considera que incumplió tres. Esto se debe a que de los versículos antes mencionados se desprende que D´s desea bendecir al pueblo de Israel, razón por la cual ordena tres veces a los cohanim para que se apresuren a hacerlo: «Así bendeciréis», «diciéndoles», «Y pondrán Mi Nombre». Por lo tanto, la negativa por parte del cohen de cumplir la voluntad de D´s y bendecir a Israel es considerada como el incumplimiento de tres preceptos de la Torá (Talmud Babilonio Sotá 38(B), Rambám Hiljot Tefilá 15:12).

En caso de que ya haya bendecido una vez en el transcurso de ese día al pueblo de Israel, si lo llaman a bendecir en otro «Minián» es preceptivo que lo haga. Empero si no bendice a esta segunda congregación no incumple preceptos positivos de la Torá (Shulján Aruj 128:3).

El Sefer Hajaredim (12:18) aporta una idea novedosa en cuanto a que no sólo los cohanim cumplen un precepto al bendecir, sino que también la congregación que está de pie ante éstos en silencio, concentrados y respondiendo Amén, son partícipes del cumplimiento del mismo.

En la bendición sacerdotal aprendemos un hecho fundamental y es que D´s es quien nos bendice y por lo tanto el hecho de presenciarla a diario arraiga en nosotros esa convicción (Moré Nevujim III cap. 44, Haakedá 74). Cuanto mayor sea nuestra conciencia del hecho de que el Santo Bendito Sea es quien bendice al pueblo de Israel con amor, más receptivos habremos de estar para recibir dicha bendición (ver en Jinuj 378). El libre albedrío es el fundamento del mundo y por ende la bendición que recibimos del Creador es proporcional a nuestro esfuerzo. En palabras de la Kabalá, «El despertar superior depende del despertar inferior». Esto significa que al despertarse en nuestro seno el deseo de recibir Su bendición, se activa la Voluntad Superior de bendecir al pueblo de Israel. Mediante el cumplimiento del precepto de la bendición sacerdotal, el pueblo de Israel expresa su deseo de recibir la bendición celestial.

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