07. La participación de Israel (aquellos que no son cohanim) durante la bendición sacerdotal.

https://ph.yhb.org.il/es/02-20-07/

Cuando llega el momento de recitar la bendición sacerdotal, los cohanim no pueden comenzar a recitarla antes que el oficiante o el encargado anuncien «cohanim» pues a Moisés se le indicó «diciéndoles» (Bamidbar 6:23), esto es, Moshé que no es cohen, debe decirle  a los cohanim que bendigan. Nuestros sabios aprendieron de esto que primero se anuncia «cohanim» y luego se recita la bendición. Si sólo un cohen sube a la tarima no se anuncia «cohanim» porque la Torá indica «diciéndoles» en plural, por lo que el anunciamiento tiene lugar sólo cuando hay por lo menos dos cohanim (Shulján Aruj 128:10). Hay quienes aprendieron de esto que la bendición sacerdotal es más importante cuando  la recitan por lo menos dos cohanim. (Rabeinu Peretz citado en el Tur 128, ver Aruj Hashulján 128:9).

Los cohanim no recitan por si mismos la bendición sacerdotal, sino que el oficiante se las dicta palabra por palabra y estos repiten tras él. Hay oficiantes que por error dictan la bendición sacerdotal en tono bajo de voz. Los cohanim tienen que escuchar al oficiante claramente y su tono debe ser sólo un poco más bajo que el de los que bendicen (ver Tzitz Eliezer 14:17, Nesiat Kapaim Kehiljatá 12:3). El público responde «Amén» después de cada uno de los tres versículos de la bendición sacerdotal.

Ya vimos en la primera halajá que «El despertar superior depende del despertar inferior», esto es, cuando el Eterno creó el mundo estableció el libre albedrío como pilar supremo, por lo que sólo una vez que nosotros experimentamos un despertar inferior que nos hace querer algo positivo, como contraparte se despierta una voluntad superior de ayudarnos a obtenerlo. Por lo tanto, es necesario que en primer término uno de los israelitas que habrá de ser destinatario de la bendición anuncie «cohanim» expresando así nuestro deseo de ser bendecidos por D´s, para que recién después los cohanim comiencen a bendecir. Luego, el oficiante debe leer la bendición palabra por palabra, expresando así nuestro anhelo por cada detalle de lo contenido en la misma  y posteriormente los cohanim repiten palabra por palabra y el Creador nos concede su bien (Likutei Halajot leMoharán, Nesiat Kapaim 3:4).

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