2- El número de velas y la costumbre de cumplir con dos grados de excelencia («mehadrín min hamehadrín»).

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El precepto del encendido de velas de Januca, goza de un afecto popular especial. Normalmente existen dos niveles en el cumplimiento de mitzvot, el nivel básico y el cumplimiento con un nivel especial de excelencia («lemehadrín»). Sin embargo, en el encendido de las velas de Januca, existen tres niveles de cumplimiento: 1) el básico, 2) el nivel con un grado de excelencia y 3) con dos grados de excelencia. Aun así, el Pueblo de Israel ha acostumbrado a cumplir el precepto en su nivel más alto.

El deber básico es, que en cada hogar se encienda cada día una vela para todos los miembros de la familia y mediante esta vela se recuerda y se publicita el milagro. Con un grado de excelencia (mehadrín) implica que se enciende en cada hogar cada día una vela por cada miembro adulto de la familia. Si el núcleo familiar cuenta con cuatro miembros adultos se encienden cada día cuatro velas y de esta manera se expresa la participación de todos y cada uno en el cumplimiento del precepto.

El segundo grado de excelencia en el cumplimiento («mehadrín min hamehadrín»), implica que se encienden velas de acuerdo al número de días de la fiesta, suscitándose aquí una discusión famosa entre los discípulos de Hilel y los de Shamai. Los discípulos de Shamai opinaban que el primer día se debían encender ocho velas, y de aquí en adelante se reducía el número hasta que el último día se encendía solamente una vela. De acuerdo a este método, se encienden velas según el número de días de fiesta que restan por celebrar. Los discípulos de Hilel opinaban que el primer día había que encender una vela solamente y de ahí en más se iba agregando una cada día, de acuerdo al número de días festivos que ya pasaron. De esta manera el primer día se encendía una vela y el octavo ocho, expresando el aumento gradual de la intensidad en el milagro, pues cada día en que la menorá era encendida de esa pequeña jarra inicial de aceite el milagro era más notorio. Además, de esta manera se va aumentando en santidad de manera tal que el octavo día, se llega al grado más elevado con el encendido de ocho velas (Tratado de Shabat 21(B)). El pueblo de Israel todo acostumbró a encender con dos niveles de excelencia, «mehadrín min hamehadrín» según la opinión de los discípulos de Hilel (Shulján Aruj Oraj Jaím 671(2)).

En la práctica se enciende un total de treinta y seis velas en ocho días. Además, es costumbre encender todos los días una vela extra, el «shamash» o vela utilitaria, a los efectos de que si se necesita luz, se use esa vela, ya que está prohibido obtener provecho de las velas de Januca. Empero el «shamash» está separado del resto de las velas, ya que la lógica de cumplir el precepto con dos grados de excelencia, es que se note con claridad el número exacto de candelas que corresponde al día específico, pues así se expresa el carácter «in crescendo» del milagro (se verá más detalladamente en los incisos 10 y 11).

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