2 – La unidad del Pueblo Judío en Purim

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Purim es un día propicio para revelar la unidad en el seno del Pueblo de Israel. El decreto del malvado Hamán estaba dirigido contra toda la nación sin diferenciar entre justos y trasgresores, pobres o ricos. A la luz del carácter general del decreto persecutorio, entendemos que la esencia israelita anida en todos y cada uno de los judíos, y por esta razón es que querían exterminarlos a todos. Empero D´s nos salvó a todos, transformando la aflicción en alegría, y por esta razón el regocijo debe abarcar a toda la grey, tal como se nos ordenó, enviar platillos de comida al prójimo y dar presentes o dádivas a los pobres.

Más aún, Hamán pudo llevar adelante parcialmente su proyecto persecutorio en virtud de que en esos días, el Pueblo de Israel estaba dividido, tal como lo insinúa el texto de la Meguilá (3:8-9): «Hay un pueblo esparcido y disperso entre todos los pueblos de todas las provincias de tu reino… si al rey le parece bien, decrétese que sean destruidos». Como contraparte, la anulación del decreto surge de la unión popular tal como le pide Esther a Mordejai (4:16): «Anda y reúne a todos los judíos que están en Shushán y ayunen vosotros por mí, y no comáis ni bebáis durante tres días, de noche y de día». En virtud de la unión el edicto pudo ser anulado.

La unión es la condición previa para la recibir la Torá, tal como leemos (Éxodo 19:2): “y acampó Israel frente al Monte». Nuestros sabios explican que acamparon «como un solo hombre con un solo corazón» (Rashi), «para que se quieran unos a otros y puedan recibir la Torá» (Mejilta). Entonces dijo el Eterno: «Este es el momento de entregar la Torá a mis hijos» (Vaikrá Rabá 9:9). Así como un rollo del Pentateuco al que le falta una letra no es apto para ser leído, de haber faltado uno solo de los seiscientos mil judíos que acamparon en Sinaí, no habríamos podido recibir la Torá. Asimismo en Purim, el edicto de exterminio logró unir a toda la nación, y esta unidad pudo traer la salvación y hasta permitió que en los días de Asuero volvamos a recibir la Torá, pero esta vez por amor (Tratado de Shabat 88(A)). Es así que año tras año, en virtud de la unidad que se manifiesta en Purim, tenemos la oportunidad de volver a recibir la Torá con alegría.

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