3 – Presentes para los pobres

Es deber de todo judío dar presentes a los pobres en Purim. Se cumple con el precepto dando un mínimo de dos presentes, uno a cada pobre, y quien pueda incrementar el número de presentes, será bendecido. El presente puede consistir en dinero o un comestible pero no de ropa o libros, pues hay quienes opinan que el presente debe poder ser disfrutado en el banquete festivo y por lo tanto los primeros son más útiles. Si bien el presente debe consistir en algo que pueda ser utilizado en el banquete festivo, el pobre tiene la libertad de usarlo o no para esa comida específica (Shulján Aruj 694:1, Ramá 2, Mishná Berurá 2).

El valor de cada presente debe equivaler al costo de la adquisición de alimentos sencillos, que permitan preparar una comida frugal, como por ejemplo, un sándwich o una porción de falafel. Si dio un shekel por cada presente cumplió, pues con esta suma se puede comprar pan en cantidad equivalente al volumen de tres huevos (como unas tres rodajas) y esto puede calmar ajustadamente el apetito. Todo lo que se pueda incrementar en presentes para los pobres es elogiable (ver más adelante inciso 8).

Si dio dinero para presentes a los pobres, no se lo puede considerar parte del diezmo, pues está prohibido cumplir con una obligación mediante el dinero que uno debe dar de tzedaká. Empero está permitido poner el shekel de cada presente del bolsillo propio y el resto agregarlo de dinero del diezmo.

Un indigente es una persona pobre que carece de dinero para proveer los elementos básicos a los miembros de su familia. Todo es relativo al tiempo y al lugar, pues hubo épocas en las cuales quien tenía pan para comer y dos prendas de ropa, no se le consideraba pobre, mientras que hoy día, quien tiene cuatro prendas de ropa y puede comer pan y queso, es  considerado pobre.

Se le puede dar el presente a un niño pobre con la condición que tenga la madurez mínima como para no perder el dinero. Quien da un presente doble a una pareja de pobres cumplió con el precepto, pues dio un presente a la esposa y otro al esposo. Asimismo, quien da un presente doble a una viuda y su hijo pequeño que vive de ella, cumplió con los dos presentes. Sin embargo quien da un presente doble a un mismo pobre, aunque haya entregado los presentes por separado, no cumplió con el precepto, pues se requiere dar a dos pobres distintos.

Quien no conozca a dos indigentes o se avergüence de entregar los presentes, puede confiárselos al encargado de repartir la tzedaká en la sinagoga para que él los entregue. Los encargados del reparto de  la tzedaká, deben procurar entregar los presentes a los pobres, a una hora que les permita disfrutarlos en el banquete festivo.

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