8 – Diferencias entre el envío de porciones y la entrega de presentes

El envío de porciones tiene por finalidad incrementar el amor y la fraternidad entre las personas y por lo tanto quien lo hace en el anonimato no cumplió con el precepto. Sin embargo, la entrega de presentes es considerada como tzedaká, y tiene por finalidad ayudar al bienestar del necesitado de la mejor forma. Por lo tanto, siempre que se pueda, es preferible entregar los presentes a los pobres en el anonimato.

Aquél que invita a su amigo al banquete festivo, puede de esta manera cumplir con el precepto del envío de porciones o con el de entrega de presentes. Si quiere cumplir con el envío de porciones, deberá servirle a su amigo dos platillos diferentes de una sola vez y decirle que ese es su envío de porciones (Kaf HaJaím 695:42).

Si mediante la invitación al banquete festivo, el anfitrión quiere cumplir con el precepto de entrega de presentes, es mejor no decírselo al pobre, para que éste reciba el regalo de una manera más honrosa con alegría y amor. Este es un modo muy notable de cumplir con el precepto. Se le puede entregar anónimamente al pobre, un envío de porciones que contenga alimentos de alta calidad, y de esta manera el pobre no se avergüenza  y pensará que se le entregó el envío con amor y como muestra de aprecio  a su persona, y no en virtud de su situación económica.

Dice el Rambám (Rabi Moshe ben Maimón) (Hiljot Meguilá 2:17): «Es mejor poner énfasis en entregar presentes para los pobres que en enviar porciones al prójimo o en la preparación del banquete festivo, pues no hay alegría grande y excelsa como la de alegrar los corazones de los pobres, los huérfanos, las viudas y los extranjeros, pues quien los alegra se comporta como la Divina Presencia (Shejiná), tal como está escrito (Isaías 57:15): «para vivificar el espíritu de los humildes y vivificar el corazón de los contritos».

Esto significa que desde el punto estrictamente halájico, uno tiene el derecho de decidir en qué precepto prefiere poner especial énfasis, si en el envío de porciones, en su banquete festivo o en entregar presentes a los pobres. Sin embargo a priori, quien quiere cumplir con el precepto de acuerdo con las indicaciones de los sabios, es bueno que abunde especialmente en presentes para los pobres. A esos efectos se puede sacar la cuenta de cuánto dinero le habrán de costar los envíos de porciones y la preparación del banquete, y destinar a los presentes para los pobres una suma mayor. Quien destina mensualmente una décima parte de sus ingresos para ayudar a los pobres o a los estudiosos de la Torá, puede incluir estos dineros en la cuenta antemencionada, de tal manera que si sus presentes a los pobres sumado a su diezmo corriente son mayores que los gastos de los otros dos preceptos, se considera que cumplió con la entrega de presentes a los indigentes de manera excelente y de acuerdo a las directivas de nuestros sabios, haciéndose merecedor de una alegría grande y esplendorosa.

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