12 – El significado del precepto de la bebida

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Aparentemente cabría preguntarse, si acaso no es cierto que el Tanaj y nuestros sabios (Bamidbar Rabá 10, Vaikrá Rabá 12:1) nos explican que la embriaguez es problemática y puede además llevarnos a inconductas y por lo tanto, cómo es que estamos preceptuados de embriagarnos en Purim. La respuesta es, que todos los milagros que salvaron al Pueblo de Israel en los días de Mordejai y Esther, tuvieron lugar mediante el vino. Vashti fue depuesta y reemplazada por Esther en virtud del banquete del vino. Asimismo el derrumbe de Hamán acaeció durante un banquete en el que se sirvió vino. Es de destacar que en términos generales, la embriaguez es condenable, sin embargo es innegable que tiene aspectos positivos, ya que mediante ésta aflora la alegría simple, aquella que expresa la felicidad material y liberada de preocupación, plena de vigor y vitalidad. Lo que ocurre es que a lo largo del año, la sombra de las desventajas de la embriaguez eclipsa sus virtudes. Empero en Purim, al beber y alegrarse por la salvación Divina y en recuerdo del milagro que ocurrió durante el banquete, se manifiestan los aspectos positivos de la ingesta del alcohol.

Existe otro significado aún más profundo, y es que en Purim se revela la santidad eterna del Pueblo de Israel y se percibe que al final, todo lo que D´s obra con el Pueblo de Israel termina siendo para bien, e inclusive aquello que en principio aparentaba ser negativo, finalmente se revierte positivamente. Mediante la ingestión preceptiva de alcohol, se revela un secreto oculto, y es que, incluso la materialidad del Pueblo de Israel en su interior está santificada. Y si bien el cuerpo y sus sentidos aparentemente estorban a la labor espiritual, en el nivel elevado de Purim es a la inversa, éstos ayudan mucho a la espiritualidad mediante la alegría y la vitalidad que manifiestan.

Yendo aún más en profundidad, sabemos por lo general que la Torá y la conciencia deben de regir los pasos del hombre en la vida, y éste al seguir el camino correcto se regocija; mas esta alegría queda limitada a su capacidad de percepción. Sin embargo mediante el grado espiritual de la fe que alcanzamos en Purim, sabemos que D´s guía el mundo con bien y aunque a veces Su Providencia nos resulta incomprensible, nosotros anulamos nuestro entendimiento y aceptamos sus actos con alegría. Este es el nivel de «hasta no diferenciar», el apego a un grado espiritual que está por encima de cualquier comprensión humana y que está emparentado con la fe en la entrega total. Desde este grado elevado de fe que es la confianza del Pueblo de Israel en la dirección del mundo a manos de D´s, se accede a una alegría ilimitada.

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