14 – Leyes referentes al ebrio y al borracho respecto de la recitación de bendiciones y al servicio de Arvit

Definimos como ebrio a quien si bien está afectado por el alcohol, le resulta difícil concentrarse y expresar su pensamiento, pero aun así, está en condiciones de estar en presencia de un rey, mientras que borracho es aquel que bebió tanto que no está en condiciones de presentarse ante un rey.

Ambos pueden recitar las bendiciones del disfrute y si bien a priori es conveniente que el borracho no bendiga, aquellas bendiciones que pasado el momento de pronunciarlas ya no se pueden recitar más tarde, tiene permitido hacerlo, por lo que en definitiva, un borracho podrá pronunciar las bendiciones del disfrute, “birkat hamazón” y la bendición posterior a la evacuación “asher iatzar”.

En cambio, las reglas referentes al rezo son más estrictas, por lo que una persona ebria o borracha no habrá de recitar Arvit hasta que se le pase el estado etílico y lo pueda hacer con sobriedad. En el caso en que haya un “minián” que empieza a rezar y de abstenerse de participar se quedaría sin posibilidad de rezar más tarde con quórum, en el caso del ebrio puede sumarse al servicio si lee del “sidur”, por cuanto que  a posteriori su rezo es válido, pero en el caso del borracho no habrá de sumarse al servicio de ninguna manera, por cuanto tiene terminantemente prohibido rezar y su plegaria es considerada una abominación.

En el caso que  quien bebió siente un profundo cansancio, al punto que si no reza en ese momento más tarde ya no lo podrá hacer, la persona ebria podrá recitar toda la “tefilá”, mientras que en el caso del borracho podrá recitar el “shemá” mas omitirá las bendiciones previas y la posterior y se abstendrá de recitar la “amidá”.

Y aunque el borracho se duerma sin haber rezado, no carga con culpa alguna por cuanto que su estado etílico se debe al cumplimiento de un precepto, y quien cumple con un mandamiento en ese preciso momento está exento de cumplir con otro. A la mañana siguiente habrá de recitar la “amidá” dos veces, la primera será por el servicio de la mañana (shajarit)  y la segunda como compensación por el Arvit que se perdió la noche anterior.

En caso de que una persona esté en la duda de  si su estado es de ebriedad o borrachera, que rece Arvit con todos, ya que en Purim el rey tiende a ser “más condescendiente” con quien bebió, dado que éste es el precepto especial del día.

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