03) El corte del pan y la prohibición de interrumpir entre el recitado de la bendición y la ingestión

Dado que el pan completo es más respetable, corresponde recitar la bendición sobre este mientras se mantiene entero. Sin embargo, por otra parte, corresponde que se coma inmediatamente después de haber recitado la bendición y si esta se lleva a cabo sobre un pan entero deberemos demorarnos con su rebanado generando un espacio de tiempo entre que bendecimos y comemos. Por lo tanto, nuestros sabios indicaron que se comience a cortar el pan antes de recitar la bendición y sin llegar hasta el final de la rebanada, de modo tal que si se toma el trozo cortado – esta se mantenga aún suficientemente unida al resto de la hogaza y así se pueda sostener la totalidad del pan. En un caso así el pan todavía se considera entero e inmediatamente después de recitada la bendición se podrá concluir el trozado y saborearlo.

Todo esto se refiere a un pan que demora en ser cortado, pero quien tiene delante suyo pan pita o un panecillo que se troza con suma facilidad no precisa comenzar a hacerlo antes de recitar la bendición, sino que deberá bendecir mientras el pan está aún entero y trozarlo inmediatamente después (Shulján Aruj 167:1, Beur Halajá ‘וצריך’).

En Shabat no secomenzará a cortar la jalá antes de recitar la bendición pues en ese día es especialmente preceptivo bendecir sobre dos panes enteros y en caso de comenzar a cortar – la jalá ya no se mantendrá completa (ver Ramá 167:1. Muchos escribieron que se debe señalar el sitio donde se habrá de cortar – Bait Jadash, Rabí Shelomó Luria, Mishná Berurá 274:5).

Se debe cortar el pan en un sitio que esté bien horneado para que la alabanza de la bendición recaiga sobre su mejor parte. En la actualidad los panes son horneados de un modo parejo y se los puede cortar en cualquier parte (Shulján Aruj 167:1).

Inmediatamente después de recitada la bendición se debe ingerir el pan. En caso de haber hablado, aunque tan sólo sea una palabra entre la bendición y la ingestión, se perdió la bendición por tratarse de una interrupción y debe volver a bendecir para poder comer. En caso de haber hablado después de que introdujo el pan en la boca – no se habrá de volver a recitar «Hamotzí» (ver adelante 9:3).

Quien entre el recitado de la bendición y la ingestión del pan habla de algo referente a la comida, por ejemplo, si recitó la bendición y acto seguido pidió que le traigan sal, o un cuchillo, o que le traigan pan al invitado – si bien actuó de un modo reñido con la norma, dado que sus palabras estaban vinculadas a la comida no se las considera una interrupción que se interpone entre la bendición y la ingestión – por lo que no es necesario volver a bendecir (Shulján Aruj Oraj Jaím 167:6).

Es bueno comer el equivalente a un «kazait» de pan (unos 29 gramos) de manera ininterrumpida e inmediatamente después de recitada la bendición a los efectos de darle importancia a la misma. Sin embargo, en caso de necesidad se puede hablar enseguida después de haber tragado algo de pan.

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