05 – Yom Kipur y la expiación individual.

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De la santidad y la expiación general del pueblo de Israel en Yom Kipur, se desprende un espíritu de pureza que llega a cada judío y le permite apegarse a D´s con mayor impulso, liberarse de la impureza de sus malas acciones y retornar en teshuvá. Por lo tanto, existe un precepto especial para cada individuo y es el de retornar en Yom Kipur, tal como está escrito (Vaikrá 16:30): «…por cuanto en este día hará expiación por vosotros para purificaros de todos vuestros pecados ante el Eterno». Esto significa, que a partir de la labor de expiación general del día de Kipur que es llevada a cabo por el Cohen Gadol o Sumo Sacerdote, se desprende el deber de cada individuo de retornar en teshuvá por todas sus trasgresiones (Sha´arei Teshuvá 4:17, Rambám Hiljot Teshuvá 2:7).

En Yom Kipur la teshuvá es mejor aceptada por Hashem que en el resto del año ya que la gravedad del pecado depende de la premeditación del mismo, la cual manifiesta el grado de distanciamiento de D´s y de las directivas de la Torá. En Yom Kipur, cuando se abren las compuertas de los Cielos, y el pacto entre Hashem y el pueblo de Israel se revela y la luz del alma brilla espléndidamente, resulta que en realidad, el deseo más profundo de cada judío es estar próximo a D´s, hacer Su voluntad, ser bueno, dedicarse a Su Torá y cumplir Sus preceptos. Solamente en virtud de las tentaciones de la inclinación al mal, las dificultades de la vida y las necesidades físicas, la Luz Divina se mantiene oculta y la persona peca. Pero en realidad, aun cuando el pecado haya sido cometido intencionalmente, la alevosía no es absoluta pues a la hora de hacerlo la persona no era consciente de su verdadero deseo interior. En la medida en que la persona se conecta más intensamente con la santidad de la congregación de Israel  en el día de Kipur, descubre con mayor transparencia su verdadera voluntad interior la cual emana de la raíz de su alma, de modo tal que la gravedad de sus malas acciones se ve disminuida. Las malas acciones intencionales se transforman en negligentes y las faltas por negligencia en cuestiones involuntarias de fuerza mayor. Por lo tanto, podrá arrepentirse de sus pecados con mayor sencillez, retornar en teshuvá y proponerse ser una mejor persona.

El hecho de que en Yom Kipur la mayoría de los rezos son de carácter colectivo no afecta el retorno personal sino que por el contrario, justamente en virtud de la santidad colectiva, la persona puede retornar con una teshuvá completa. Por otra parte, la dedicación del individuo a la teshuvá por sus trasgresiones individuales no debe de afectar su rezo por la generalidad del pueblo de Israel y por la revelación de la Divina Presencia, ya que cada individualidad judía que retorna a D´s aumenta la santidad y la bendición de toda la nación.

De acuerdo con esto, se  puede comprender por qué el texto de la confesión (Vidui) que todo el pueblo de Israel recita en Yom Kipur está redactado en plural, a pesar de que hay muchas personas que no realizaron todas las malas acciones mencionadas. Ocurre que Yom Kipur es el día de expiación de todo el pueblo de Israel y conjuntamente con la elevación de cada individuo hasta el origen de su alma particular, se une más estrechamente a la generalidad de la nación, pide perdón por todos los pecados y en virtud de ello retorna en teshuvá por sus inconductas particulares (ver adelante 7:4).

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