01 – Yom Kipur o Yom HaKipurim.

En virtud de Su gran amor por el pueblo de Israel, el Kadosh Baruj Hú nos sacó de Egipto y estableció con nosotros un pacto eterno, nos destinó y santificó un día especial en el año para expiar nuestros pecados; tal como está escrito (Vaikrá-Levítico 16:30): «…por cuanto en este día hará expiación por vosotros para purificaros de todos vuestros pecados, ante el Eterno os habréis de purificar». Tanto la purificación como la expiación provienen de Hashem, pues de no ser así, aunque la persona se arrepintiese de sus malas acciones podría únicamente corregirlas a futuro, de allí en adelante, mas no podría dejar sin efecto las inconductas ya realizadas. En su gran generosidad y misericordia, Hashem nos concedió el día de Kipur y nos estableció el precepto del retorno, por medio de los cuales puede la persona borrar sus pecados. Sobre esto dijo Rabí Akiva (Talmud Babilonio Tratado de Yomá 85(B)): «Bienaventurados hijos de Israel, ¿ante quién os purificáis y quién os purifica? Vuestro Padre Celestial, tal como está escrito (Ezequiel 36:25): «Y rociaré agua clara sobre vosotros, y seréis limpios de todas vuestras impurezas». Y dice (Irmiahu-Jeremías 17:13): «Oh Eterno, esperanza[1] («mikvé») de Israel», así como el baño ritual purifica a los impuros, el Kadosh Baruj Hú purifica a Israel».

Durante todo el año, el pueblo de Israel se encuentra bajo velos que ocultan la revelación de la Luz Divina en el mundo, pero en Yom Kipur se abren los portones del cielo y un haz de esta luz se proyecta sobre las raíces de las almas del pueblo de Israel purificándolas; estas se elevan y sumergen en la Luz Divina refinándose y expiando sus pecados.

Dado que la expiación proviene de Hashem y se aplica conforme a Su Voluntad, aún cuando el pueblo de Israel no retorna, Yom Kipur revela el aspecto interior positivo que anida en ellos y de esa manera las raíces de sus almas se ven purificadas. Mas en virtud de que los pecados permanecen incólumes, es necesario padecer sufrimientos para neutralizar su efecto, siendo este el motivo de los padecimientos tanto en este mundo como en el venidero. En la medida que el pueblo de Israel se arrepiente más profundamente por sus malas acciones y retorna a D´s, el efecto de Yom Kipur se prolonga y limpia también las derivaciones de los pecados, al punto de que los padecimientos se hacen innecesarios.

Nosotros rezamos para ello: «Y nos dio Hashem, nuestro D´s, con amor este Día de Kipur para el perdón y la expiación, para perdonar en él todos nuestros pecados, día de sagrada convocación, recuerdo de la salida de Egipto… D´s nuestro y de nuestros ancestros, perdona nuestras trasgresiones en este día de Kipur, borra y condona nuestras inacciones delante de ti, tal como está escrito (Isaías 43:25): «Yo Soy, Yo Soy, el que borra tus trasgresiones por gracia Mía, y tus pecados no recordaré» (ídem 44:22): «He borrado como nube espesa tus trasgresiones y como una nube tus pecados. Vuelve a Mí porque te he redimido» Y está escrito (Vaikrá 16:30): «…por cuanto en ese día hará expiación por vosotros para purificaros de todos vuestros pecados ante el Eterno». Conságranos con tus preceptos y danos heredad en tu Torá, sácianos de Tu bondad y regocíjanos con Tu redención, purifica nuestros corazones para que te sirvamos de verdad, pues Tú eres quien perdona a Israel y condona las faltas a las tribus Yeshurún[2] en todas las generaciones y fuera de Ti no tenemos Rey que nos perdone. Bendito eres Tu Hashem, Rey que perdona nuestras trasgresiones y las del pueblo de Israel, que nos hace superar nuestras culpas año tras año, Rey sobre toda la tierra, que santifica al pueblo de Israel  y el día de Kipur» (Bendición principal de la Amidá de Yom Kipur).


[1]. En hebreo el vocablo «mikvé» significa esperanza y también baño ritual por lo que Rabí Akiva identifica a Hashem no solo como la esperanza del pueblo de Israel sino como su gran baño ritual purificador (n. de t.).

[2]. Una de las denominaciones del pueblo de Israel (n. de t.)

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