12 – La formación de parejas («Shidujim»).

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Nuestros sabios dijeron (Mishná Tratado de Ta´anit 26(B)) que «no hubo días más felices para el pueblo de Israel  como el quince de Av y Yom HaKipurim, en los cuales las muchachas de Jerusalém salían vestidas de blanco con vestidos prestados para no avergonzar a quienes no tenían… y las hijas de Jerusalém salían a bailar a los viñedos, ¿y qué decían?: ¡Joven! Presta atención a  lo que escoges, no pongas tu mirada en la belleza sino en la familia; ´la gracia es engañosa y vana la belleza, pero la mujer que teme al Eterno será alabada´ (Mishlei-Proverbios 31:30) y luego dice (ídem ídem 31) ´Dadle del fruto de sus manos y alábenla sus obras en las puertas de la ciudad´…»

Aparentemente cabe preguntarse ¿cómo es posible que en un día de ayuno sagrado y solemne la gente se dedicara a formar parejas? La respuesta radica en que el nexo matrimonial es sagrado, tal como dijeron nuestros sabios (Talmud babilonio Tratado de Sotá 17(A)) acerca de dos cónyuges que tuvieron el mérito de ser fieles el uno al otro de que la Divina Presencia reposa entre ellos. Mediante este vínculo se revela la Unicidad Divina en el mundo, por lo que Hashem ordenó que se borre Su Nombre si es con la finalidad de reconciliar al hombre con la mujer (ídem Tratado de Nedarim 66(B)). En este mismo sentido se expresó el Arí Z»l en cuanto a que el precepto de «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Vaikrá 19:18) del cual dijo Rabí Akiva que se trata de la regla más importante de toda la Torá (Sifra ibidem), se cumple de forma completa en el seno de la pareja.

Esto y más, la conexión y el vínculo entre los cónyuges está relacionado a la conexión superior entre Hashem y el pueblo de Israel, tal como está escrito (Ieshaiahu- Isaías 62:5): «…así como el novio se regocija con la novia, así se regocijará D´s contigo». Sobre esto dijo Rabí Akiva: «No hubo día valioso como aquel en el que se entregó el Cantar de los Cantares, ya que todos los escritos (bíblicos) son santos y el Cantar de los Cantares es el Santo Sanctórum» (Tanjuma Tetzavé 5). Sabemos que los querubines que adornaban el arca del pacto en el Santo Sanctórum del Templo de Jerusalém tenían la forma de un hombre y  una mujer que cumplen con el precepto de ser una sola carne. Esto viene a enseñarnos que la santidad no limita la vida sino que la potencia. Cuando los judíos no cumplían con la voluntad de Hashem, los querubines se separaban y volteaban su vista hacia el recinto exterior del Templo (Talmud Babilonio Tratado de Baba Batra 99(A)).

Este era el fundamento de la costumbre de las muchachas y muchachos judíos de procurar pareja en Yom Kipur, haciendo derivar de  la unidad que impera ese día entre Hashem y el pueblo de Israel la conexión y el amor entre los novios para formar hogares sagrados en el pueblo de Israel. Las personas casadas deben también retornar en teshuvá en Yom Kipur por no haber amado y alegrado suficientemente a su pareja a lo largo del año. Si bien en este día los cónyuges deben abstenerse de cohabitar como en los días mensuales de separación o «nidá» (ver adelante 9:7), de todas maneras, en virtud de la santidad del día se unen más estrechamente a nivel de las almas. Esto lo aprendemos del Cohen Gadol (Sumo Sacerdote) que debía  apartarse de su mujer siete días antes de Yom Kipur, pero si no estaba casado no podía ejercer su cargo en ese día (adelante 10:4).

En la práctica, se acostumbraba  salir a bailar en los viñedos después que el chivo expiatorio era arrojado en Azazel ya que entonces los pecados del pueblo de Israel estaban expiados y la alegría era enorme. Esta práctica era posible en los días en que la Divina Presencia reposaba sobre el pueblo de Israel y el Templo unía Cielos y tierra. Empero desde que este se destruyó, se generó un distanciamiento entre cielo y tierra y si los jóvenes se van a dedicar a procurar pareja en Yom Kipur perderán el quid de la santidad del día.

De todas maneras, en este día sagrado es bueno rezar para acceder a una buena pareja, pues la santidad del día hace que la persona pueda encontrar su compañía verdadera. Muchas veces los malos atributos de la conducta, el orgullo y las bajas pasiones impiden a la persona encontrar su verdadera pareja. En Yom Kipur, al revelarse el alma en su pureza, la persona puede meditar y reflexionar certeramente respecto de sus aspiraciones en la vida y el tipo de compañía que mejor le va, con quien podrá cumplir la Torá y sus preceptos y conjuntamente incrementar la alegría en sus vidas.

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