07 – Aquello que Yom Kipur no expía.

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Tal como ya vimos, en Yom Kipur se revela la raíz sagrada de las almas del pueblo de Israel y en virtud de ello la pureza y la expiación se extienden desde la raíz del alma a sus ramificaciones, y en la medida en que el hombre retorna en teshuvá más intensamente, se purifica más y sus pecados son expiados. Sin embargo, hay trasgresiones que no se reparan por efecto de la purificación operada en la raíz del alma y el retorno de la persona en Yom Kipur. En este caso, mientras no se complete la reparación de la inconducta en cuestión, el castigo se mantiene pendiente tanto sea en este mundo como en el venidero (ver arriba 1:7).

Por lo tanto, quien comete un pecado que implica traer una ofrenda compensatoria de «Asham» (por pecados premeditados n. de t.) o «Jatat» (por pecados no intencionales n. de t.) debe traer su sacrificio, y aunque en el medio transcurra Yom Kipur y la persona haya retornado íntegramente, la necesidad de traer la ofrenda sigue estando vigente. Asimismo, en el caso de quien comete una trasgresión tal que de haber testigos que le advirtieron en tiempo real de que no lo haga y la persona igualmente la perpetró y por ende debe recibir pena de muerte o azotes por parte del tribunal, aunque la persona retorne en Yom Kipur el día no le sirve como expiación y no le exime de castigo en tribunales (Talmud Babilonio Tratado de Kritot 25(B), 26(A), Rambám Hiljot Shegagot 3:9). Si bien la teshuvá es buena para la corrección o reparación del alma, la expiación o el castigo dispuestos por la Torá se deben efectivizar. De no aplicarse las sentencias correspondientes, la persona es castigada en este mundo y en el venidero. Hoy día, que no tenemos la posibilidad de ofrendar un sacrificio o ser castigados por un tribunal, las inconductas se reparan mediante tzedaká (caridad) y el estudio intensivo de la Torá en una proporción acorde a la magnitud de las trasgresiones realizadas. En el pasado era muy común que se ayune como reparación proporcional de las inconductas, mas hoy en día se indica dar tzedaká y estudiar Torá en vez de ayunar.

Nuestros sabios dijeron (Mishná Tratado de Yomá 85(B)) que «Yom Kipur expía las trasgresiones para con D´s empero las trasgresiones para con el prójimo no, hasta que obtenga el perdón del afectado», tal como está escrito (Vaikrá 16:30): «…por cuanto en ese día hará expiación por vosotros para purificaros de todos vuestros pecados, ante el Eterno os habréis de purificar». Esto significa que Yom Kipur expía los pecados del hombre para con D´s, y cuando una persona peca contra Hashem, el retorno íntegro a Él repara la trasgresión por completo. Empero, cuando la inconducta es contra el prójimo, mientras no se obtenga el perdón del afectado la afrenta sigue vigente. Por lo tanto, el retorno en Yom Kipur sirve para aminorar la gravedad de lo hecho, transformarlo de acto premeditado en acción negligente o de acción negligente en circunstancia de fuerza mayor. De esta manera, la persona que pecó se purifica en la raíz de su alma, pero mientras el afectado no lo haya perdonado, el efecto nocivo permanece en las ramificaciones de la misma.

Además, nuestros sabios dijeron en la Mishná (ídem): «quien dice habré de pecar y luego habré de retornar, del cielo no le dan la oportunidad de que retorne. Quien piensa que habrá de pecar y Yom Kipur luego habrá de expiarlo, Kipur no le expía» La razón de esto es clara: el retorno está destinado a ayudar a la persona a reparar aquello que malogró, pero si esta  peca tomando en cuenta que luego habrá de retornar, resulta que la teshuvá es el móvil de pecar aún más, por lo que «desde los cielos no le dan la oportunidad de que retorne». Esto significa que le ponen obstáculos en su despertar espiritual en pos de corregir sus acciones. De todas maneras, si a pesar de las dificultades la persona se esfuerza en retornar, su retorno es aceptado.

Asimismo, quien peca tomando en cuenta que Kipur habrá de expiar sus inconductas, demuestra no haber captado la profundidad de la santidad del día que revela la raíz benévola de su alma. En otras palabras, el recuerdo de Yom Kipur debe impulsar a la persona a abstenerse de pecar y en este caso ocurre lo contrario, el recuerdo del día sagrado impulsa a la persona a pecar. Es por esto que aunque abunde en plegarias y llanto, al haber malogrado la esencia del día, este no le sirve de expiación. Sólo si la persona que trasgredió se esfuerza enormemente  en retornar, y entiende la envergadura de su error, proponiéndose tener la precaución de no volver a pecar en el futuro, su retorno será aceptado.

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