03- La compra de alimentos para Shabat.

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Es preceptivo deleitar al Shabat con alimentos, platillos suculentos y bebidas distinguidas de acuerdo con las posibilidades económicas de cada persona, y cuanto más se invierte en la comida sabática para que esta sea variada y exquisita, más digno de alabanza se es (Rambám Shabat 30:7). A esto es a lo que se refiere el profeta Ishaiahu (58:13): “Y llamarás al Shabat día de deleite”. Dijeron nuestros sabios en el Tratado de Shabat (119(A)) que todo aquél que deleita al Shabat recibe una gran recompensa: heredad sin límites, se cumplen sus anhelos, se salva de los sufrimientos asociados al arribo del Mashíaj así como de la guerra de Gog contra Magog, se salva del Guehinom y hasta se enriquece. Esto se debe a que tanto la vida como la bendición están vinculadas a la relación entre el mundo material y el mundo espiritual. Un hombre con vida es aquél cuya alma reposa en su cuerpo, mientras que la muerte implica la separación de ambos. Cuando el mundo material está vinculado al mundo superior se vivifica y es bendecido por su origen, mientras que cuando se aleja de su raíz vital que son la fe y los valores espirituales, su vitalidad disminuye degenerándose y sumiéndose en la maldición. La cuestión esencial del Shabat es que posee una santidad suplementaria que se revela simultáneamente en cuerpo y alma, tanto en los rezos como en las comidas sabáticas. De esta manera, se genera una gran unión entre materia y espíritu, cuerpo y alma, que potencian la vida y emanan bendición al mundo. Por lo tanto, dijeron nuestros sabios que quien deleita al Shabat como corresponde recibe innumerables bendiciones y se salva de los percances (ver adelante capítulo 7 inciso 1).

Cada quien debe invertir en los alimentos del Shabat de acuerdo con sus posibilidades y en concomitancia con sus hábitos alimentarios de la semana. Esto implica que no es necesario comprar para Shabat los alimentos más costosos del mercado, sino simplemente mejores que los que se consumen habitualmente en los días laborables; cada familia conforme a sus costumbres.  Se puede afirmar que corresponde que el valor de los alimentos que se sirven en Shabat sea el doble que el de los alimentos de la semana. Quienes cumplen este precepto con excelencia gastan aún más en los preparativos del Shabat, y de esto ven una gran recompensa.

Para quien su situación económica es ajustada y no puede adquirir alimentos de especial calidad para Shabat, debe reducir sus gastos alimentarios durante la semana para, por lo menos, poder agregar unos pequeños pescados a la mesa sabática (Tratado de Shabat 118(B)). Hay personas que acostumbran gastar dinero en productos suntuarios y sólo cuando se trata de gastos relacionados con el cumplimiento de un precepto se ponen ahorrativos. Empero, en verdad, es mejor ahorrar en gastos suntuarios para poder aumentar los gastos relativos a mitzvot. Dijeron nuestros sabios en el Tratado de Beitzá (16(A)) que el sustento del hombre está determinado de un Rosh Hashaná a otro y por lo tanto debe cuidarse de no malgastar, no sea que vaya a incurrir en gastos excesivos y se quede sin lo establecido en su presupuesto. Este principio rige sobre todos los gastos salvo los de Shabat, Yom Tov y la educación religiosa de sus hijos; de modo tal que si gasta de menos en estos rubros, la diferencia se descuenta de su presupuesto anual decretado y si gasta de más se le agrega un suplemento equivalente al mismo (Tur Zahav 242:1).

Quien carece de dinero en efectivo para adquirir alimentos para deleitar el Shabat, ha de pedir prestado y no debe de preocuparse de la eventualidad de que ocurra un imprevisto y no pueda devolver la suma, ya que Hashem le dijo al Pueblo de Israel: “Tomen prestado a Mi Nombre,  consagren el día  y confíen en Mí que Yo saldaré la cuenta”. Esto es a condición de que las personas confíen en milagros, esto es, cuando tienen un negocio establecido, un empleo fijo o un ahorro en el cual pueden respaldarse. A estas personas los sabios les dicen que no teman en tomar un préstamo, pues si hacen todo como corresponde, trabajarán duro y no malgastarán, HaShem estará en su ayuda de modo tal que podrán devolver el préstamo.

Empero, quien no sabe cómo podrá de devolver el préstamo no debe contraer una deuda  para deleitar el Shabat, no sea cosa que termine comportándose inmoralmente por no cumplir con sus obligaciones. Asimismo, no se deben pedir dádivas para deleitar el Shabat, limitándose a ingerir alimentos sencillos, tal como indicó Rabí Akiva (Tratado de Pesajim 112(A)): “Come en tus Shabatot como en los días comunes y no dependas del prójimo”. En mérito a que no recurrió a las dádivas del prójimo se enriquecerá (Tratado de Peá 8:9). Sin embargo en el caso de un indigente que pide habitualmente limosna para sus necesidades corrientes, pedirá también para deleitar al Shabat (Mishná Berurá 242:1).

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